Cuando presentamos Irekia, me comprometí a volver a convocaros para responder directamente a vuestras preguntas a través de Twitter. Fue una iniciativa que ya llevé a cabo al cumplir los 100 días de Gobierno y con la que quedé especialmente satisfecho
Repetiré experiencia el lunes, con algunos cambios. En este link, tenéis toda la información sobre cómo realizar la preguntas y ver la entrevista.
Espero que os animéis a participar y que podamos, como en agosto, entablar una animada y fructífera conversación. Nos vemos, o nos leemos, el lunes.
El próximo 22 de marzo se cumple el 50 aniversario del fallecimiento del Lehendakari Aguirre y diferentes instituciones vascas nos hemos reunido para recordar como merece su figura. Además de una página web con un rico fondo documental, se han previsto numerosos actos, el primero de los cuales tendrá lugar este sábado en Lehendakaritza.
Allí concederemos, a título póstumo, la Cruz del Árbol de Gernika (la máxima distinción con la que contamos en Euskadi) a Aguirre, en un homenaje que será extensible a todos los miembros de aquel primer Gobierno Vasco.
Me alegra que todas las instituciones nos hayamos reunido para rendir honores a los responsables del primer Gobierno autonómico y los gestores del primer Estatuto de Autonomía del que dispusimos en Euskadi. Fue una experiencia breve, por culpa del levantamiento franquista y el exilio al que se vieron obligados sus miembros, pero de gran valor, por las decisiones que allí se tomaron y por el papel de inspirador que jugó para una generación de políticos que, tras la muerte del dictador, dejaron a un lado sus diferencias partidistas para poner las bases de la Euskadi del futuro.
Fue un Gobierno plural, en el que participaron nacionalistas, socialistas, republicanos y comunistas. Un ejemplo de la mejor tradición pactista de esta sociedad y de nuestra capacidad de unirnos para resolver los grandes problemas del país.
Animo a toda la gente a participar de los actos conmemorativos del fallecimiento del Lehendakari Aguirre y, sobre todo, a aprender y repasar una parte de nuestra historia fundamental y la acción de unos hombres que dieron la vida en la defensa de la democracia, la justicia y la libertad.
Ésta fue la canción que nos motivó hace un año, con la que defendimos un nuevo proyecto para Euskadi y al ritmo de la cual impulsamos el cambio en el Gobierno Vasco.
Mañana se cumple un año de aquel histórico 1 de marzo y he querido buscar un nuevo tema para este nuevo tiempo. Ya no estamos trabajando en un sueño, sino que el sueño se ha hecho realidad y lo estamos desarrollando ahora. He barajado varias posibilidades, desde Gari hasta Black Eyed Peas (ahí es nada), pero, finalmente, creo que ésta es la mejor pieza para incluir en mi banda sonora particular.
El fotógrafo y escritor Willy Uribe lleva tiempo recogiendo con su cámara los lugares en los que ETA ha asesinado a sus víctimas. Cuando escribo estas líneas, todavía no ha publicado la dedicada a Fernando Buesa y Jorge Díez, porque no es hasta mañana cuando se cumple el décimo aniversario de este crimen. Pese a ello, hoy hemos celebrado en Vitoria, como también hicimos el miércoles, un merecido homenaje a un personaje fundamental de la historia reciente del País Vasco, cuya vida fue arrebatada por quienes sólo creen en la violencia.
El asesinato de Fernando y Jorge Díez fue uno de estos acontecimientos que despertaron a la sociedad vasca. Como antes lo fueron los de Gregorio Ordóñez, Miguel Angel Blanco. Como después lo fueron Joseba Pagaza, Isaías Carrasco o, más recientemente, Eduardo Puelles. Asesinatos que azotaron nuestras conciencias porque evidenciaron como nunca la irracionalidad y la crueldad de los etarras. Que nos obligaron a no permanecer impasibles y avanzar, de este modo, a la progresiva marginación y debilidad de los violentos.
Fernando fue un hombre excepcional. Una mente privilegiada, cuya trayectoria profesional está ligada a los años de mayor desarrollo de Euskadi. Que puso los cimientos de nuestro sistema educativo y de la modernización de las ikastolas. Artífice y protagonista principal de los mejores años de entendimiento entre las distintas sensibilidades de este país.
También de los más peligrosos para proclamarse no nacionalista en Euskadi. Fernando fue un líder necesario en tiempos duros. Consciente de su condición de amenazado, no se amilanó, apretó los puños y dirigió a un partido y a una sociedad hacia su rearme moral y progresivo arrinconamiento de esa minoría, cada vez menor, que sigue amparando y justificando los asesinatos.
Un hombre íntegro y coherente. Os invito a repasar la página de la Fundación Fernando Buesa, un foro de reflexión y encuentro que cuenta con un rico archivo documental. Allí se puede encontrar una de las últimas intervenciones de Fernando, en la que abogaba por “formar gobiernos constitucionales y estatuarios en Euskadi, alejados de toda veleidad independentista y que, desde esta posición constitucional y estatutaria” se dedicasen a “construir país, convivencia, en paz y libertad, respeto por el pluralismo social y cultura”. “Construir un país para todos –decía-, en el que los sentimientos de identidad nacional o cultural no resulten categorías políticas, porque todos pueden expresar los suyos con libertad”.
Estas palabras de Fernando resuenan todavía en nuestros corazones diez años después, cuando, por fin, hay en Euskadi un Gobierno que ha dejado atrás la política de trincheras y enfrentamientos de los últimos tiempos. Cuando hay un Gobierno en Euskadi que tiene aquellos anhelos de Fernando como principios fundacionales.
Que cree en el pluralismo de la sociedad vasca, no como una mera cuestión de respeto al diferente, sino como parte del convencimiento claro de que sin el entendimiento entre las diferentes sensibilidades de este país, sin la defensa a la miles de identidades particulares y colectivas que nos conforman, ni hay libertad, ni hay país.
“Cuando pronuncio la palabra “futuro” su primera sílaba pertenece ya al pasado”, asegura Szymborska. Hoy el futuro no es lo que era: se ha convertido en una aventura incierta de tempo acelerado. La capacidad de adecuarse de forma rápida y eficaz a los nuevos retos es la fuerza de las sociedades que van a progresar en el futuro.
Euskadi es un país pequeño. Carente de recursos naturales, cuyo principal valor son las personas; el capital humano que hace avanzar nuestra economía y crecer a nuestras empresas. Esta semana hemos dado pasos, pequeños, pero firmes, para adecuarnos a estos nuevos tiempos, para conquistar nuestro futuro.
De domingo a martes, hemos sido la capital europea de la ciencia y la innovación. Hemos ejercido de anfitriones en la Cumbre Informal de Ministros de Competitividad de la UE, que ha puesto a Euskadi en la cartera de los máximos representantes europeos y ha concluido con la Declaración de Donostia, un compromiso con la ciencia para la lograr la recuperación económica.
El lunes, presidí la firma del convenio entre los Clusters de Automoción y Energía que busca, entre otras cosas, introducir el coche eléctrico en Euskadi. Este acuerdo se une a los ya alcanzados con Repsol para el desarrollo conjunto de la red de recarga de vehículos eléctricos en Euskadi y con Mercedes para la fabricación de furgonetas eléctricas en la fábrica que esta empresa tiene en Vitoria, y ahonda en el liderazgo que queremos ostentar en este mercado de enorme proyección futura.
El miércoles fui a Bilbao a poner la primera piedra de las obras del Metro para los tramos Txurdinaga-Casco Viejo y Uribarri, y que representa mucho más que una línea de Metro. Sus características y su trazado van a permitir la coordinación con las líneas 1 y 2 y abren la posibilidad para que, en el futuro, se conecte con la Línea 4, hasta Rekalde, así como con el tren del aeropuerto de Loiu que el Gobierno Vasco está construyendo.
Son algunos avances hacia nuestro propósito de lograr una sociedad de ciudadanos libres, solidaria, sostenible y competitiva. Próximamente vendrán más. Porque, como decía Szymborska, lo que hemos hecho esta semana pertenece ya al pasado.
Por cierto, durante la presentación de Irekia, me comprometí a ir respondiendo periódicamente a los temas que me vayan sugiriendo. La semana que viene grabaré el primero de estos vídeos, así que estáis a tiempo de plantear vuestras preguntas en Irekia.
Vengo del Euskalduna, del acto de presentación del equipo Euskaltel-Euskadi para esta temporada. La cita me ha permitido recordar la figura de Vicente Blanco, un deustotarra que hace un siglo se dejó los pies en los astilleros sobre los que hoy se levanta el Palacio de Congresos de Bilbao y que, pese a ello, consiguió convertirse en un destacado ciclista de la época.
El periodista donostiarra Ander Izaguirre nos contó la fascinante historia de El Cojo en su libro Plomo en los bolsillos. Sus primeros triunfos, su fanfarronería (anunció que correría una carrera sin avituallamiento, para dar ventaja a los rivales, mientras sus amigos escondían cazuelas de bacalao en distintos puntos de la carrera) y la que fue su gran hazaña: ser el primer vasco en correr el Tour.
Fue en 1910. Por falta de recursos, tuvo que ir de Bilbao a París en bici, lo que le dejó tan exhausto que se vio obligado a abandonar apenas comenzada la carrera. Pese a su desastrosa experiencia, quedará para los anales como un pionero, además del responsable de la primera bilbainada en la ronda gala.
Al Cojo le siguieron muchos y hoy tenemos el lujo de contar con un equipo que lleva el nombre de Euskadi por todo el mundo. Un equipo que simboliza toda una manera de entender el deporte. Compuesto por jóvenes de la cantera, que se han formado pedaleando en nuestras carreteras y que ahora compiten al más alto nivel internacional. Un equipo que apuesta por también por la innovación (vamos a impulsar conjuntamente un proyecto de innovación relacionado con la mejora del rendimiento deportivo).
Ser la imagen de Euskadi es un motivo de orgullo, pero también de responsabilidad. Por eso, hemos condicionado la vigencia del contrato de patrocinio a que el equipo no se vea implicado en casos de dopaje. Creo que es un deber moral, en los tiempos tan oscuros que corren para el ciclismo. Sé que están haciendo un enorme esfuerzo en esta materia y confío en que sigan así.
Desde aquí deseo el mayor de los éxitos al Euskaltel-Euskadi. Que cosechen muchos triunfos está temporada y que podamos todos disfrutar con ellos.
Una cuenta atrás que ha llegado a cero ha anunciado hoy en Lehendakaritza el inicio de Irekia, una iniciativa con la que pretendemos abrir un diálogo constante y permanente entre el Gobierno Vasco y la ciudadanía
Ha sido un acto diferente, en el que he tenido oportunidad de hablar directamente con muchos blogueros a los que sólo conocía a través de la Internet y con el que hemos querido visualizar el espíritu transparente, participativo y colaborativo de este proyecto.
A través de esta herramienta vais a recibir información directa de las políticas que desarrolla el Gobierno, podréis dar vuestra opinión al respecto, hacer propuestas a sus principales responsables. Queremos que los ciudadanos seáis el altavoz de vuestras propias inquietudes. Que nos deis ideas y hagáis aportaciones para que juntos podamos mejorar nuestras políticas.
Soy consciente de que la participación en política y la transparencia es mucho más que crear una página web. La brecha digital que por desgracia todavía sufrimos deja fuera de este proyecto a gran parte de la población. Pero esto es sólo el comienzo. Con Internet tenemos la herramienta más barata, más sencilla y más accesible para que desde el Gobierno tengamos contacto real con las inquietudes de la gente. Y estamos decididos a exprimir todas sus potencialidades.
No soy un ingenuo. Irekia no soluciona de golpe y plumazo todas las barreras entre el ciudadano y la Administración. No acaba con los farragosos y tediosos trámites administrativos. Es sólo una herramienta que hoy nace, con humildad, pero que espero vaya poco a poco creciendo y ampliando su capacidad de acción.
Os invito, por tanto, a que exploréis Irekia, que participéis, que plantéis dudas, críticas y hagáis propuestas.
Y os emplazo a la próxima cita twittera. Ya que el asunto ha sido en la ronda de preguntas posterior a la presentación, puedo desvelarlo: en la primera semana de marzo repetiré la experiencia de la twitter-entrevista que ya realicé en agosto. Os mantendré informados.
Desde hace unos días, las viñetas de Forges nos repiten insistentemente esta advertencia. Es un llamamiento sencillo, honrado, pero efectivo, para recordarnos la terrible desgracia ocurrida en el país centroamericano, uno de los más pobres del plantea y, como decía Imanol Zubero, cuya desgracia actual no es más que la consecuencia de una larga historia de miserias e injusticias.
Efectivamente, no nos podemos olvidar de la gente de Haiti. Las informaciones nos hablan de más de 200.000 muertos. No se sabe la cifra de desaparecidos, hay un Estado fallido, sin infraestructuras, faltan médicos y agua potable… La ONU dice que se tardará una década para superar esta catástrofe. El campo de refugiados situado en torno a su hospital de campaña tiene más de 100.000 personas.
Aunque el mundo se ha volcado enviando ayuda humanitaria, los problemas de logística y seguridad hacen muy difícil que la ayuda llegue. Esto no quita que toda donación que la ciudadanía esté dispuesta a aportar sea bienvenida.
Desde el Gobierno Vasco hemos tratado de actuar con rapidez y siempre en coordinación con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y las ONGD vascas. El pasado miércoles ordené destinar 200.000 euros a los voluntarios que están ya trabajando en la zona con diferentes proyectos. Además 19 ertzainas y un equipo de la DYA se han desplazado al lugar para ayudar en las labores de emergencia. En sus comunicaciones con los responsables de Emergencias y Cooperación al Desarrollo nos repiten que trabajan sin descanso y que no somos capaces de imaginar lo que allí sucede.
Los Departamentos de Empleo y Asuntos Sociales, Interior, Sanidad y Agricultura están en alerta y coordinados para remitir su ayuda de la manera más eficaz posible, para que las propias capacidades del Gobierno Vasco junto al trabajo de las ONGD, puedan ser una herramienta útil de cooperación para el desarrollo.
Cuando la catástrofe desaparezca de los telediarios y las cámaras de marchen de Haití, serán muchos los equipos van a seguir trabajando en el lugar. También lo harán las ONGD vascas, ése es el compromiso que hemos adquirido estos días. Sabemos que esto va para largo y toda llamada de atención es necesaria. Aquí va una más.
Hoy hemos premiado a un hombre ejemplar. A un hombre que representa el triunfo de la dignidad frente a la injusticia y la intolerancia.
Marcos Ana ha recibido el Premio Rene Cassin a los Derechos Humanos que Concede el Gobierno Vasco. La suya ha sido una vida llena de sacrificios, a la que le robaron 23 años en plena juventud, pero a la que ningún carcelero pudo arrebatar ni sus ideales, ni su grandeza de espíritu, ni su deseo de vivir sin rencor una vez recobrada la libertad.
Hoy como ayer, en España y en Euskadi, seguimos necesitados de palabras como las que componen la poesía de Marcos Ana. Palabras que destierren el odio y sean instrumento de paz y de convivencia. Palabras que nos ayuden a hacer entre todos un país más tolerante, en el que quepan todas las personas, vengan de donde vengan y piensen como piensen. Un país respetuoso de sus lenguas, de sus culturas y de sus sentimientos de pertenencia diversos.
En Euskadi seguimos anhelando el sueño de libertad al que Marcos Ana cantaba en versos inmortales. Aún soñamos una Euskadi “siempre abierta, como el mar, el sol y el aire”. Ojalá podamos despertar muy pronto del sueño para convertirlo en realidad.
Que la palabra crisis desaparezca de las portadas de los periódicos, que los únicos parados sean los terroristas y los piratas, que la gente se ría más y mienta menos, que invirtamos más en educación y sanidad, que no sea necesario invertir en erradicar la pobreza, que se acabe la violencia cobarde dentro de los hogares, que gastemos más cultura y menos energía, que dejemos un mundo mejor y más limpio a los que vendrán después, euskara ikasten ari garenok zuzen mintza gaitezela, euskara eta gaztelaniaren arteko elkarbizitza ezar dadin, que construyamos un mundo solidario y sostenible, que la convivencia, y la pluralidad reinen en Euskadi, que 2010 nos traiga, por fin, la paz y la libertad.
Estos son mis deseos para el año que viene. La tradición me obliga a terminar este post con un villancico. Os dejo uno de los grandes. Tom Waits cantando en la última escena de la película “Smoke”. Urte berri on.