Con motivo del 70 Aniversario del bombardeo, quise visitar la exposición de bocetos sobre el Gernika de Picasso en el Museo de la Paz de la villa foral. Tuve ocasión, además, de estar con algunos de aquellos “niños de la guerra” que tuvieron que abandonar nuestra tierra en plena guerra civil y que atesoran historias duras y vidas bien vividas.
El Museo de la Paz de Gernika alberga una exposición con los 23 bocetos originales y el óleo preparatorio que utilizó Picasso para pintar el cuadro. Esta exposición se ha realizado en colaboración con el Museo Nacional Reina Sofia, que ha cedido las obras hasta el próximo día 30 de septiembre.
Con razón se ha dicho que el Gernika es una obra de arte creada para remover conciencias. A Picasso la República le encarga un cuadro para el Pabellón de España en la exposición universal de 1937, en Paris, y es a la vista de las imágenes del bombardeo de la villa foral por parte de la Legión Condor cuando el artista reacciona pintando en muy poco tiempo (en un mes) un cuadro que será símbolo de la experiencia frustrada de la libertad en la España de los años 30. Aquella república que nacía en un país acostumbrado a la tiranía y que, además, lo hacía en un momento histórico en el que lo que florecía eran los fascismos.
Pero el Gernika se convirtió también para nosotros los vascos en un símbolo de nuestra identidad colectiva. Un símbolo que, además, desmentía una versión oficial del régimen, que todos percibíamos como una ofensa a la verdad y al conjunto del pueblo vasco. Seguramente era por eso por lo que una obra de estilo vanguardista decoraba tantos domicilios bien tradicionales en el País Vasco. También el de mis padres. Quizás porque como quiso Picasso, el cuadro era un arma contra el enemigo, también desde la pared del comedor.
Los años que el cuadro estuvo expuesto en un museo tan importante como el MoMA de Nueva York seguramente también contribuyeron a que el Gernika incrementase su notoriedad entre el público internacional pero a mí lo que me ha impresionado siempre es ese sentimiento que los vascos siempre hemos tenido por esa obra. Al fin el malagueño logró sin duda su objetivo de impactar las conciencias y los corazones.
Me alegro de que el cuadro que encargó la República Española esté en España y aún me alegraría más de que se pudiese trasladar, siquiera temporalmente, a Gernika. Me alegro porque la obra de Picasso siempre será un símbolo de la España democrática y de la lucha de los demócratas contra el fascismo y su sitio está en nuestro país.








¡Hola Patxi!
Se trata de mi primer comentario,y en el quiero expresarte mi admiración y animarte a que continues en la lucha, para seguir avanzando en nuestras ideas, de conseguir una sociedad mejor para todos.
Recibe mi abrazo y mi ánimo.
Patxi
Escrito por PATXI RECONDO el 17 de Noviembre de 2007