Vaya por delante que tengo un profundo respeto por los profesionales que, día a día, hacen lo mejor que pueden su trabajo en la radio y televisión públicas vascas. Son grandes profesionales y debemos estarles agradecidos. Pero la situación en que se encuentran no es, ni de lejos, la mejor y no por culpa de ellos. Me explico:

Todo apunta a que el Director General de EITB, Andoni Ortúzar, va a ser el nuevo presidente del Bizkai Buru Batzar, en sustitución de un Iñigo Urkullu llamado a dirigir el PNV. Parece, además, que Ortúzar deberá disputar ese puesto con la parlamentaria Elixabete Piñol, representante del sector de Egibar minoritario en Bizkaia, en el proceso interno que previsiblemente culminará el próximo mes de Enero. Algo que entra dentro de la lógica de funcionamiento interno de cualquier partido político democrático y que, como no podía ser de otra manera, los Socialistas respetamos.
Ahora bien, el hecho de que el actual Director General de EITB se disponga a afrontar este proceso ocupando la dirección del Ente Público Vasco no deja de ser algo absolutamente irregular que a los propios miembros del PNV debiera escandalizarles y producirles sonrojo e incredulidad. Y es que, en cualquier país democrático, sería absolutamente impensable una situación semejante. ¿Alguien podría imaginar que el Director General de TVE fuera a optar a la Secretaría General del PSOE? ¿Con qué calificativos adornarían su persona y su comportamiento? ¿Dónde quedarían los principios de independencia e imparcialidad que deben estar en la base cualquier medio de comunicación público?

Pues bien, aquí parece que esto importa bien poco porque, de los cuatro directores que ha tenido el ente, dos han sido Alcaldes de Bilbao (Jose Mari Gorordo y Josu Ortuondo), uno Alcalde de Getxo (Iñaki Zarraoa) y el actual pretende, ni más ni menos, presidir el PNV de Bizkaia. Es decir, la guinda del pastel, una vuelta de tuerca más que demuestra hasta qué punto este país necesita una bocanada de aire fresco que nos permita recuperar hábitos democráticos perdidos.
Este despropósito viene a demostrar lo que la sociedad vasca lleva percibiendo y algunos llevamos denunciando mucho tiempo: que la radio y la televisión vascas son el ejemplo clásico de medios de comunicación de partido, instrumentos al servicio de la mayoría gubernamental y abanderados de la causa, difundiendo e impartiendo conceptos e ideas que sólo forman parte del imaginario nacionalista: el tiempo en el Estado (como si lloviera en el Ministerio de Agricultura), los mapas de 7 provincias, las alusiones a la nación de Euskadi, los sesgos de algunas noticias,….

Y todo ello con unos recursos económicos, que ahogan otros ámbitos y disciplinas de nuestra cultura y que para sí quisieran muchas radios y televisiones públicas de nuestro entorno. Y son estos recursos los que le permiten mantener un liderazgo de audiencia (sobre todo en series y programas especiales) que les sirve de parapeto ante las críticas de la oposición.
El problema está en que, a pesar de la pérdida de credibilidad con la que una parte importante de la sociedad vasca percibe a EITB, no se ha producido ninguna reflexión de los máximos responsables del Ente Público ni de los dirigentes del PNV, más preocupados porque sirva a sus intereses que por hacer una radio y una televisión públicas de calidad, veraces, independientes y al servicio de la pluralidad y la diversidad de la sociedad vasca.
Que se produjera la dimisión de Andoni Ortúzar, no sólo antes de su nombramiento como presidente del BBB, sino antes de meterse en la campaña interna de su partido, sería un ejercicio de elegancia política que, tal vez sirviera para que nuestra televisión pública recuperara unas décimas del prestigio perdido. Pero, de todas formas, lo que es evidente es que el futuro no puede volver a escribirse así, con la rúbrica interesada de un partido en algo que es de todos.
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