Barakaldo; un ejemplo de gestión socialista

He querido venir hoy a Barakaldo para tener un encuentro con su alcalde y su equipo de gobierno, y conocer de primera mano los retos a los que se enfrenta esta ciudad y los proyectos que el Ayuntamiento está llevando a cabo para avanzar en el desarrollo urbano y mejorar la vida de los baracaldeses y baracaldesas.

Quiero que esta visita, como otras que he realizado y realizaré en los próximos meses a otros ayuntamientos vascos, sirva para que la política municipal esté muy presente en el proyecto progresista, autonomista y vasquista que los Socialistas Vascos defendemos en Euskadi.

Como suele decir el alcalde Tontxu Rodríguez, Barakaldo ya ha levantado la casa y se trata ahora de amueblar las habitaciones para que todos los miembros de la familia, los pequeños, los mayores y los abuelos, se sientan cómodos en ella.

Y este ejemplo me sirve para ilustrar, creo que de forma muy gráfica, el proyecto que los Socialistas queremos también para la casa común de todos los vascos que es Euskadi.

3 comentarios

  1. Unai

    Hola Patxi,

    te gusta definirte, a ti y a tu partido como vasquista. Si ánimo de polémica, por curiosidad, ¿en qué consiste para ti ese vasquismo?

    Un saludo!

  2. Julio García

    Sí, ciertamente es un ejemplo de como lo hacéis los sociatas: corrupción, malversación etc. ¿A dónde ha ido a parar el dinero de Fertiberia?

  3. Patxi

    Hola Unai, me imagino que sobre estos términos cada uno tendrá su propia definición, pero para mí, que pertenezco a un partido de izquierdas, autonomista e internacionalista, ser vasquista significa entender que hacemos política en Euskadi, por y para los ciudadanos y ciudadanas de éste país y en solidaridad con el resto de españoles y ciudadanos del mundo.

    Ser vasquista es querer tus raices, es entender, amar, defender y potenciar, la cultura, las tradiciones, la lengua y los símbolos del País Vasco, que no pueden ser instrumentalizados por nadie en particular como si fueran de su propiedad porque son patrimonio común y nos representan a todos por igual.

    No ser nacionalista no significa que no se quiera tanto lo propio como el que más. La diferencia está en que e tienen horizontes más amplios y valores más universales.

    Y a tí, Julio, decirte que sólo hace falta pasearse por Barakaldo para ver que todos los recursos públicos se han invertido en la enorme transformación que se ha producido en ese municipio. Seguramente, junto con el de Hospitalet en Cataluña, es el que mayor cambio ha experimentado en los últimos años, tanto en el aspecto urbanistico (innegable) como en el social (en el que posiblemente quede mucho por hacer, como en todas partes, porque uno nunca puede estar satisfecho con lo conseguido y tiene que luchar por más)

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