Balance 2007

Aunque fuera a finales de diciembre, este año empezó de una forma traumática: con el final de la tregua de ETA, tras su atentado criminal en el aeropuerto de Barajas y acaba de la misma manera, con los asesinatos de los guardias civiles Fernando Trapero y Raúl Centeno en Francia.

Pero también está acabando con detenciones de terroristas y de comandos y estas detenciones, si algo demuestran, además de la eficacia policial y del funcionamiento absolutamente satisfactorio de la colaboración antiterrorista con Francia, es que ETA tiene cada vez un margen de maniobra más escaso .

Podrán causar dolor pero que el destino de los terroristas no es otro que la cárcel para muchos años. Y el destino de ETA no es otro que su disolución.

Si ETA estaba débil a comienzos de año, ahora está mucho más débil porque se encuentra con un Estado de Derecho mucho más fuerte que utiliza y seguirá utilizando todos los mecanismos democráticos que tiene a su alcance para combatirla. Con la Ley, con la eficacia policial, con la acción de la justicia y con la colaboración internacional.

ETA tiene que perder toda esperanza, si no la ha perdido ya, porque nunca conseguirá absolutamente nada.

ETA ha fracasado y la continuada eficacia policial (360 terroristas detenidos en esta legislatura) no son consecuencia de un milagro, como llegaron a afirmar los dirigentes del PP, con su habitual falta de grandeza moral y sentido de Estado. Han sido consecuencia de la altísima eficacia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y de un Gobierno de España, que está sabiendo liderar de manera acertada la lucha contra el terrorismo de ETA.

Y lo está haciendo pese a todas las zancadillas de una derecha desleal que, desde el primer momento, utilizó el terrorismo y la lucha contra él como ariete para atacar al Gobierno de Zapatero. Sin importarle el esfuerzo de los funcionarios policiales o el resultado que tal estrategia podría tener para el país.

Afortunadamente, el tiempo pone a cada cual en su sitio y las mentiras del PP se han revelado como lo que son: puras mentiras. El soufflé antiterrorista en que se basaba la política de la derecha se ha desinflado, por mucho que intente mantenerlo con nuevas mentiras sobre supuestas negociaciones políticas del Gobierno con ETA. Porque la ciudadanía ha podido ver quién combate con eficacia al terrorismo y quién está poniendo trabas a esa tarea. Y está viendo que mientras el Gobierno, la policía, la justicia combaten al terrorismo de ETA, el PP no hace otra cosa que minusvalorar sus logros, como si fueran algo que le doliera.

Y es una auténtica irresponsabilidad que el principal partido de la oposición, en lugar de arrimar el hombro en esta lucha, se dedique un día sí y otro también a sembrar dudas y a extender sospechas sobre la voluntad del Gobierno de acabar con el terrorismo. Una irresponsabilidad y una pena.

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