A veces, las máquinas que mueven el mundo no tienen muy buen aspecto, parecen viejas y descuidadas. Pero están ahí, sólo hay que descubrirlas y engrasarlas para que funcionen.
Es increible como se ve la fuerza en esta fotografía de lo que un día fue el explendor industrial. No hay que perder este potencial que tenemos en Euskadi.
Es increible como se ve la fuerza en esta fotografía de lo que un día fue el explendor industrial. No hay que perder este potencial que tenemos en Euskadi.