En este triste día, quiero expresar mi más profundo pesar por la muerte del guardia civil Fernando Trapero, y enviar toda mi solidaridad y apoyo a sus familiares, amigos y compañeros.
Me sumo a la condena, una vez más, del atentado de ETA en el que el agente ahora fallecido resultó gravemente herido y reitero la firme decisión de mi partido de combatir a los terroristas y a quienes les apoyan con todos los instrumentos del Estado de Derecho. Que los asesinos de ETA tengan muy claro que pagarán por sus crímenes y que, con violencia, no lograrán ninguno de sus objetivos porque su único destino es la cárcel.
En este sentido quiero expresar tambien la satisfacción por la detención en Francia de dos de los presuntos autores del atentado de Capbreton; y agradecer a la Policía francesa y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado el trabajo abnegado que realizan para combatir a ETA y protegernos de su amenaza.

Estimado Patxi:
Ratifico lo que dices de forma brillante y fluida como mandan los cánones del buen orador. Sin embargo, algo grave sucedió en Francia el día del fatal atentado que ha costado la vida a los beneméritos Guardias Civiles, a saber:
- Según el Gobierno Francés, existe un acuerdo en cuanto a que los servicios de información españoles en operativo de información de brigadas antiterroristas han de solicitar la colaboración de las autoridades francesas y su coordinación entre los cuerpos de seguridad. Si es así ¿como no se realizó la notificación entre Ministerios?. Si los guardias civiles hubiesen portado su arma reglamentaria, quizás, hubiesen podido repeler la acción criminal de ETA. ¿Como se puede mandar a dos guardias civiles indefensos a realizar labores de investigación sin su arma reglamentaría, cuando existe acuerdo de colaboración?
- Evacuar las medidas sancionadoras a quién corresponda. Algo oscuro cubre tal situación. – ¿Hasta donde llegan los acuerdos de colaboración entre España y Francia?
La Ertzaintza reclama acometer tareas de investigación en Francia con la “INTERPOL EUROPEA” y siguen sin conseguirlo.
¿Quién es el responsable de que los guardias civiles fuesen a un servicio de información tan delicado, sin los mecanismos de autodefensa, ante la proporcionalidad del objeto y sujeto de investigación?
Los familiares de los guardias civiles asesinados por ETA deberán de solicitar el pliego de reclamaciones ante el Ministerio del Interior por responsabilidad civil al margen de la obvia articulación de la Ley en materia antiterrorista y victimas del terrorismo.
Por otro lado, y hablando de seguridad. ¿Que sucede con las dotaciones obvias de seguridad que merecen dotar a los Escoltas Privados: chaleco antibalas, dotación de licencia “tipo B”, fluidez en las informaciones solicitadas a las bases policiales, susceptibles de sospecha de personas, vehículos, etc.
Los protegidos: los jueces cobran un plus por llevar escolta. El resto nada. Los vehículos asignados a los protegidos están a nombre de alguno de los escoltas, no de las empresas de seguridad, con los inconvenientes que esto puede acarrear. A muchos de los escoltados la Guardia Civil les ha negado la licencia de armas tipo B. Por tanto, se les está negando a muchos protegidos la autodefensa en caso de un posible atentado entre los espacios que quedan sin cobertura… En fin
Creo que es hora de adecuar una buena Ley de Seguridad Privada en estas lides. Los márgenes de seguridad del personal policial en investigación francesa o europea exigen otra ley de seguridad.
Recibe un afectuoso saludo, y muchas gracias por lo del Alkalde.
Txomin:
No sé cómo se articula la evidente colaboración hispano francesa porque no soy experto en ello pero creo que la posibilidad de que los agentes españoles en tareas de información lleven armas no está contemplado, al parecer. De lo que sí conozco algo más es del problema de los escoltas y de las personas escoltadas y bien que nos pesa a Begoña y a mí. En todo caso tienes razón en que hace falta mejorar la normativa de seguridad para adaptarla a una situación como la actual en que cientos de personas en Euskadi están escoltadas. Posiblemente algo que nadie pudo imaginar en su momento cuando se reguló el uso de armas de fuego.