No se si es una pasión confesable o inconfesable y me da igual, porque lo que es seguro es que siento pasión por Jacques Brel. Creo que no hay otro músico, otro cantante, que como él me provoque tantas sensaciones y tantos sentimientos. Sé que nos es fácil escucharle (creo que a ninguno de mis amigos le gusta) pero como te enganche de verdad, no te soltará nunca. No canta, no interpreta las canciones, las vive y, a veces, da la sensación de que él mismo es la canción y que la canción es la vida.
A Jacques Brel no se le puede oir, hay que escucharle con todos los sentidos alerta, porque él los ha puesto todos en la voz y en el gesto. No hagas otra cosa, sólo escucha. Sus canciones, casi siempre tristes, desesperadas, trágicas o dolorosas, (por lo menos las mejores) se te meterán dentro hasta ponerte la piel de gallina.
Podría poner una, diez, cien de sus canciones y escucharlas una y mil veces y no cansarme, por eso lo dosifico para no obsesionarme. Ésta (Jeff), puede que no sea de las mejores (o sí, quien sabe) pero al estar subtitulada era un buen ejemplo de esas letras mezcla de ironía y desgarro.
Bueno, seguramente pensaréis que exagero y seguro que exagero, pero que le voy a hacer, confesable o no, esmi número uno sin discusión.

No está mal, tendría que oirle más desde luego, huelo a atmosfera densa de humo y desengaño, a muchas horas bebiendo, jugando y perdiendo la vida.
Y huele a desesperación, a melancolía y a desespero. Pero, a la vez, encotrarás las mejores canciones de amor y amistad, aunque siempre desde el lado más trágico y desgarrado de la vida. Si puedes escucha “Orly”, “Les Desesperes”, “Voir un ami pleurer”, “Le plat pays”, “Ces gens-la”,… bueno, mejor escucha todas las que puedas, porque, de verdad, merece la pena. Gracias
jacques brel es para mi el cantautor , el mas grande de todos los tiempos, 30 anos despues de su muerte ,sigue siempre vivo
Tiene razón, nunca antes había visto a un cantante interpretar las canciones de esa forma, con esa intensidad. No creo que exista cantante que se precie si no vive la canción, si no la siente como propia, pero lo de Brel es superlativo sin incurrir en la exageración. He escuchado comentar a algunos amigos sobre el hiperbólico y presuntamente disforzado estilo de Jacques, opinión que no comparto en ningún extremo. Basta verlo muy poco tiempo para advertir una ventral y brutal honestidad en su forma de cantar, que estremece, que trepida, que conmueve en su más alta tesitura.
Llevo apenas tres días de conocer a Brel a través del Youtube, sin embargo la admiración que le tengo parece remontarse desde que adquirí placer por la música, por lo bello, por lo sublime de la vida. Así son los artistas. No se necesita demasiado tiempo para saber cuando estamos frente a uno.
Coincido con usted, a Brel no solo se le puede oír, quizá se perdería la mejor parte de él. Se le debe escuchar como el canta, con toda el alma y mas…
Estoy de acuerdo contigo, Patxi, a mi me dio la vida hace más de 30, cuando lo escuche por primera vez; desde entonces, vuelvo a él con insistencia, cassi con obsesión. Ha sido y será el más grande. Sus letras son un tratado sobre la vida y, a mi me lo parece, siempre me transmiten vida y optimismo. O acaso Matilde es una canción triste?
¡Vaya sorpresa Patxi! Buscaba la web de BREL, para enviársela a una amiga, y te encontré a tí, hablando de él.
No pasa nada si a tus amigos no les gusta. Lo cierto es que, cuando se llega a él, te quedas con él, para siempre. Pasa a ser, como un amigo más, lo incorporas en tu vida. Entrañable poeta, intérprete, amigo. Siempre que intento calificarle, me quedo sin adjetivos. Tiene, además, una dicción en francés que, en mi opinión, es perfecta. Y, de sus canciones, me quedo con todas. Según el momento o el día, quizá unas más que otras, pero me quedo con todas.
Me voy a tomar la libertad de ponerte dos enlaces, el de Brel, y el de un poeta nuestro que ha publicado, el pasado mes de Diciembre, un libro homenaje a BREL.
http://www.jacquesbrel.be/
http://www.luisgarciagil.com/publicaciones_brel_intro.html
Y ahora que no nos leen, confieso que tengo una foto suya en mi mesa de trabajo, detrás de la pantalla del ordenador, en compañía de otros dos grandes: Léo Ferré y Georges Brassens…
Tienes en mí una admiradora. Adelante.