Tras la huelga en Osakidetza, el Gobierno Vasco ha anunciado su disposición “a entablar de nuevo conversaciones” con los sindicatos, siempre que éstas transcurran “en términos razonables”. Curiosamente, al mismo tiempo anunciaba algo inédito, el envío al Parlamento de un listado detallado de las personas que secundaron la convocatoria y los certificados oficiales de retribuciones por categorías.
Al margen de que el envío de este listado sea una práctica totalmente legal, igual que publicar anuncios en prensa con las condiciones laborales de los trabajadores sanitarios, es evidente que este tipo de actuaciones no contribuyen a generar el clima de confianza que es necesario exista entre ambas partes para solucionar este conflicto. Es, por el contrario, una decisión inoportuna y ofensiva para los trabajadores de Osakidetza. Una nueva demostración de la soberbia de un Gobierno, incapaz de dialogar con nadie, y acostumbrado a practicar el “ordeno y mando”.
Con la decisión de trasladar este listado al Parlamento, lo que el Gobierno Vasco quiere es convertir la huelga de ayer en una simple “guerra de cifras”, cuando nadie, ni sindicatos ni oposición, lo ha planteado de esa manera. Supone también un claro intento de diluir responsabilidades, trasladándolas al Parlamento.
Ibarretxe y su Gobierno deben actuar con la necesaria responsabilidad en un tema que afecta a miles de ciudadanos. Y para ello, es necesario que asuman, con respeto y humildad, que algunas razones tendrán unos sindicatos que representan a más del 90 por ciento de la plantilla de Osakidetza y que anuncien ya, de forma clara y directa, sin retóricas de ningún tipo, la reapertura inmediata de la mesa de negociación.
Mientras esto no se haga, los ciudadanos seguirán pagando las consecuencias de una sanidad pública mal gestionada y el Lehendakari tendrá que reconocer que es incapaz de solucionar el conflicto de Osakidetza.













