Me acabo de enterar del boicot y de los intentos de agresión que ha sufrido María San Gil cuando iba a pronunciar una conferencia en la universidad de Santiago de Compostela. He dado instrucciones para que todos los miembros del Partido Socialista de Euskadi que tuvieran hoy oportunidad, salieran a manifestar nuestra solidaridad con María y a condenar unos hechos que son absolutamente inaceptables en un país democrático y lo son menos, si cabe, en una Universidad que debe ser el templo de la libertad y la palabra.

Foto de terra
Es inadmisible que una representante de un partido democrático se vea agredida por manifestar sus posiciones políticas, sean éstas las que sean. Es más, creo que, entre muchos otros, los Socialistas Vascos incluso arriesgamos la vida precisamente para eso, para que todo el mundo tenga la libertad de defender sus ideas sin que nadie, por ello, sufra amenazas, intimidaciones o ataques.
Por eso, toda mi solidaridad con María San Gil y el PP vasco, de los que discrepo profundamente, pero que tienen el derecho, ganado a pulso, de defender sus ideas con total libertad.
Y esto estaba escribiendo cuando me pasan un teletipo con unas declaraciones de Ana Torme, portavoz adjunta del PP en el Congreso de los Diputados y miembro del Comité asesor de su programa electoral, diciendo perlas como estas: “Hay que culpar a los que pegan,… pero ha sido el Gobierno del PSOE y José Luís Rodriguez Zapatero quienes les han dado alas a los nacionalistas radicales”. “Lamento que los amigos a los que Zapatero ha dado alas hayan intentado agredir…”. “Aquí sólo pueden hablar quienes aplauden al Gobierno y cobran el canon”.
¿Qué digo ahora? ¿Cómo expreso el asco que me producen estas declaraciones? No todo vale en política. Vuelven una vez más a cruzar las líneas rojas de la decencia política. Vuelven, una vez más, a hacer gala de una estrategia indecente e inmoral con tal de atacar a los Socialistas.
Y no voy a aceptar, de ninguna manera, que jueguen con la dignidad de los Socialistas y menos con la de los Socialistas Vascos. Porque cuando ellos estaban en contra fuimos los únicos que en este país defendimos la Constitución que nos garantiza los derechos y libertades ciudadanas. Cuando ellos estaban en contra defendimos el Estatuto de Gernika. Cuando no existían o estaban debajo de las piedras, sólo los Socialistas salíamos a la calle en los funerales de los Guardias Civiles. Hemos dejado demasiados compañeros y compañeras en el camino, asesinados por el fascismo y la intolerancia de Franco y de ETA, como para que nos vengan a dar lecciones de cómo se defiende en este país la Libertad y la Democracia, como para que ahora nos vengan a decir cómo se combate el terrorismo y la violencia. Damos la cara todos los días frente a fanáticos y violentos como para que se atrevan a decir que claudicamos ante nadie y mucho menos que damos alas a quienes atacan a la libertad.
Ya vale de insultos de quien no tiene la altura necesaria para saber cuándo hay que estar del lado de un Gobierno para acabar con la violencia. Basta de descalificaciones inaceptables de quien no sabe comportarse democráticamente cuando no está en el poder. Basta de un PP que utiliza todo y para el que “cuanto peor mejor” porque sólo demuestra ser un partido que, jugando a la división y a la crispación, le interesa poco esa España de la que se le llena la boca constantemente. Porque ni ayudan a la convivencia ni al respeto que tiene que preservarse entre ciudadanos.
Desconocía lo que había pasado. Lógicamente, me uno también a la condena, y me solidarizo con María San Gil.
Escrito por robertoC el 12 de Febrero de 2008