¡Cuantas veces necesitas escapar! Vuelves de estar con tu gente al lado de la última Casa del Pueblo destrozada por una bomba. Los abrazas, te abrazan y el abrazo te trasmite a la vez fuerza y dolor. Sentimientos a flor de piel, rabia y coraje, orgullo y determinación. Entras en el coche y no quieres oir las noticias, quieres estar en el lugar donde el mar rompe. Subes el volumen, cierras los ojos y te dejas llevar hasta ese lugar … because that was the river, and this is the sea. Behold the sea.
Son los Waterboys.

Emoción que eriza la piel. Abrazos.
Bajo el rumor de abrazos, música y mar, se acallan bombas e insultos. Nos llega tan sólo el latido de nuestro propio corazón, vivo a pesar del dolor, siempre insumiso ante la barbarie y siempre conmovible ante la belleza.
Es bueno gritar ante el horror y ante la belleza, gritarle al mar que seguimos vivos y que nuestro estremecimiento ante la sinrazón y nuestro temblor ante la belleza son pruebas iguales de que no han podido con nosotros.
Ahí va un abrazo a todo volumen justo en el lugar donde el mar rompe.
Aunque a ratos discrepe contigo, ayer yo también estaba en Elgoibar, y al entrar al coche tampoco fui capaz de escuchar ninguna noticia, me quede con la musica!!
¡No os podéis hacer una idea de lo identificada que me siento leyendo este Blog la mayoría de las veces! En mi coche la mayor parte del tiempo se escucha música. El primer día que me pusieron protección cuando me monté en el coche el chico, por agradar puso la SER, pero yo no tenía humor para nada, así que le pedí que quitara la radio. El segundo día, el mismo chico, un tanto contrariado, puso la COPE, nuevamente y muy amablemente le pedí que quitara la radio. Unos días después me “atreví” a sugerirle que pusira algo de música y desde entonces vamos mucho más relajados. La información la dejo para momentos puntuales del día, pero la másica, una de mis pasiones me ayuda a desconectar y a relajarme, especialmente en momentos de tensión y dolor, como los viajes que hice a Mondragón a raíz del asesinato a Isaías Carrasco. Ahora, mi “servicio” tiene fama de ser el más musical de la zona.
Saludos. ;-)
Desconectar, relajarse…ejercicio sano que te libera de la tensión, aunque sin perder tu sitio y manteniendo los pies en la tierra. Todos juntos lograremos superar el mal trago y vivir la paz que tanto nos cuesta.
Un abrazo.
Canción para ANA:
DESDE LA SERENA COUNTRY y hasta donde las palabras nos alcancen, queremos que sepas que incondicionalmente cuentas con nuestro cariño, nuestra admiración y nuestra solidaridad.
sin mas, un abrazo compañeros/as
Patxi.
Yo prefiero escuchar el rumor de las olas en la playa californiana de Venice,donde Jim Morrison se encontró cara a cara con el que luego sería su teclista en el grupo The Doors. Le cantó una canción y así surgió una de las mejores bandas de la historia, un cuarteto que nos acercó a todos al sueño de abrir de par en par las puertas de la percepción, mientras William Blake oteaba desde la tramoya. Y el LSD liberaba las mentes (además de destrozarlas)
Pero también me vale surfear con Brian Wilson, con cualquier tema de los Beach Boys. Vale por ejemplo God Only Knows (qué sabra ese ciego de todas las desgracias que saltan de continente en continente, de patera en patera y muero porque …). Pero si de escuchar el bramido de la mar se trata, del poderío de su oleaje, nada como sumergirse en I am the sea con la guitarra de Pete Thownsed, mientras los mods y los rockers pierden el tiempo peleándose en las playas de Brighton (ese As de oros).
La música nos hará libres (ya lo hace, de hecho). “Keep on rocking in the free world” que canta el bueno de Neil Young. Pero también me vale cualquier cosa que haya salido de las manos de Mike Scott. ¿Por qué no?
SALUD TOVARICH.
(PD. Ana, pásale todas estas canciones a tu escolta. La vida se verá de otra manera por unos minutos desde ese coche, seguro)
TOPO CORLEONE
Caray, leyendo a Ana me doy cuenta de hasta qué punto veo los toros (por lo que se refiere a eta) desde la barrera.
Ya sé que es poco lo que podemos ofreceros desde tan lejos, y no me refiero a la lejanía País Vasco-Madrid, sino a la lejanía estar amenazado-no estarlo, pero, aunque poco, os lo ofrecemos.
Digamos que nuestra imaginación y nuestra solidaridad pueden conseguir, en momentos de extrema lucidez y empatía, que compartamos con vosotros el miedo, o al menos parte de él, y desde luego el compromiso con los valores opuestos a todo lo que eta representa…Pero el coraje no, el coraje es todo vuestro.
Montones de besos.
Gracias por estas imágenes, como mallorquina que vive en Madrid, no sabes cómo echo de menos el mar y su “carácter curativo del alma”.
;)