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Archivos para Mayo, 2008

Hoy entrevista en RNE

Escrito por Patxi el 29 de Mayo de 2008

Existe otra forma de hacer las cosas

No habrá choque de trenes porque dos no se pegan si uno no quiere. El PSE-EE se dedicará a anteponer las prioridades reales de los vascos y vascas.

Las preguntas de Ibarretxe…

Escrito por Patxi el 28 de Mayo de 2008

Yo soy el representante del principal partido de la oposición de este país, como así lo avalan 18 parlamentarios vascos y 273.000 votos (por no hablar de los 430.000 de las últimas elecciones generales) y el señor Ibarretxe nunca, nunca, me ha llamado para que, junto con el resto de los partidos democráticos, busquemos un acuerdo para definir el futuro de este país. Nunca.
¿Dónde está su mano, permanentemente tendida para el diálogo según él? ¿Dónde está su voluntad política para llegar a un entendimiento? ¿Qué forma es esta de escuchar a los que representamos a la sociedad vasca?
Su propuesta de hoy, en el fondo y en la forma, lo único que deja claramente de manifiesto es que no busca ni el diálogo ni el acuerdo, busca sólo, y con la excusa de una consulta, la división.
Busca sólo, jugando a un falso buenismo y victimismo, la confrontación de la que sacar réditos electorales. Nada más.
Su propuesta y sus preguntas tienen un solo destinatario: EHAK. ¿Dónde está el principio ético al que él alude en su primera pregunta? ¿Dónde está el rechazo inequívoco a la violencia para hacer política, si en la segunda habla de diálogo sin exclusiones?
Incumple su palabra. Él, que tanto habla de cumplir la palabra dada, se comprometió solemnemente a consultar a la ciudadanía sólo en ausencia de violencia, algo que, como es evidente, no ocurre en este momento.
Y lo hace además dejando en evidencia al presidente de su partido, a Iñigo Urkullu, que hace tan solo tres días nos decía que la pregunta incluiría una contundente condena del terrorismo de ETA. Y yo le pregunto también al presidente del PNV, ¿en qué parte del enunciado está el rechazo explícito a ETA que nos anunció en la prensa este fin de semana? Porque lo que yo veo es lo contrario, lo que veo es que la pregunta elude directamente condenar la violencia de la banda terrorista.
Lo que veo es que se pide a la ciudadanía que se pronuncie sobre el final diálogado del terrorismo, en un momento en el que ETA está en una ofensiva brutal contra todos nosotros, asesinando ciudadanos, atacando las sedes de los partidos democráticos, de la Administración de Justicia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que velan por nuestra libertad y nuestra democracia.
Y lo hace también desoyendo lo que en su día le advirtió el ex -presidente de su partido, Josu Jon Imaz, cuando escribió que “en las circunstancias actuales, sólo la acción policial y la deslegitimación social y política de su entorno (del entorno de ETA) son los caminos que nos permiten trabajar por la paz y la libertad en Euskadi”.
Y, además, en un ejercicio de deslealtad absoluta, el Lehendakari vuelve a utilizar el intento noble y valiente que entre todos hicimos, también desde su partido, para acabar con el terrorismo, para obtener ventaja política y seguir adelante con un plan al que la sociedad vasca ya le ha dado la es-palda.
Ibarretxe sabe perfectamente que ETA no va a parar porque él se acerque a las posiciones del nacionalismo más radical o porque la ciudadanía vasca se lo pida en una consulta.
Hoy por hoy, ETA sólo entiende el lenguaje de la firmeza y la unidad de los partidos democráticos para hacerle frente. Y la propuesta de Ibarretxe, lejos de propiciar esta unidad, la aleja.
Y si lo que pretende es que la sociedad vasca manifieste en su consulta el rechazo a ETA (cosa que no se desprende de sus preguntas), pero si lo fuera, no sería más que una ofensa a la dignidad de la sociedad vasca que lleva muchos años diciendo, alto y claro, que ETA sólo le produce desprecio y que lo único que quiere es que desaparezca de una vez por todas de nuestras vidas.
Y, en cuanto a la segunda pregunta ¿dónde está el principio democrático que nos vende? Porque un principio democrático básico es respetar las reglas del juego. Es respetar las normas y las leyes,… y es evidente que lo que pretende Ibarretxe es pasar por encima de todas ellas para dar alas a su imposición particular.
Y digo imposición particular porque, ¿dónde está el principio democrático en imponer al conjunto de los partidos el resultado y el tiempo del diálogo? Ejercicio del derecho a decidir y 2010. Da igual lo que pensemos los demás, da igual las posiciones de los demás. Lo suyo y punto.
Y dejando además, hoy más claro que nunca, que para él derecho a deci-dir es derecho de autodeterminación e independencia. Porque lo ha asimilado, exclusivamente, a territorialidad, con Iparralde y Navarra y a relaciones con España y otras comunidades.
Porque lo otro que ha dicho: derecho a decidir para mejorar el bienestar se cae por su propio peso. Para mejorar el bienestar hay que gobernar. Hay que utilizar los instrumentos de nuestro autogobierno para resolver los problemas de nuestros ciudadanos y ciudadanas y está claro que él no ha hecho, ni hace, nada de esto.
Y, por último, es evidente que con el procedimiento que ha elegido para tramitar su propuesta, Ibarretxe pone además de manifiesto su nula voluntad de diálogo. Nos presenta un proyecto de ley, de lectura única, que llega al Parlamento sin haber sido consensuado con los partidos de la oposición y ante el que sólo cabe votar sí o votar no.
Esta es la idea que Ibarretxe tiene del diálogo: O lo tomas o lo dejas. O lo que yo digo, o el conflicto.
Es decir, con la presentación, esta mañana, de su Proyecto de Ley, Ibarretxe ha dirigido al país su primer mitin electoral.
Un primer mitin electoral dirigido frontalmente contra el Partido Socialista y contra el Presidente Rodríguez Zapatero, a quienes se descalifica gratuitamente, por el sólo hecho de defender las reglas del juego y de creer en el diálogo entre vascos y el entendimiento entre diferentes, que es lo que hemos propuesto, seguimos proponiendo y seguiremos proponiendo permanentemente como única forma posible de hacer un país para todos.
Un Proyecto de Ley, además, que supuestamente defiende el derecho a decidir de los vascos, cuando lo que de verdad defiende son los objetivos del nacionalismo más radical y doctrinario: la independencia y la territorialidad.
Un proyecto que pretende anunciar la defunción de Euskadi. La defunción de la Euskadi real, la que se ha venido construyendo todos estos años a través del pacto entre vascos.
Ibarretxe pretende deshacer, en 45 segundos, los que los vascos hemos venido construyendo juntos a lo largo de treinta años.
Y digo pretende porque, afortunadamente, no lo va a conseguir porque el Estado de Derecho y el autogobierno de los vascos están profundamente arraigados en una sociedad que no va a permitir que se acabe con todo esto.
Un Proyecto de Ley que, según dice Ibarretxe, coloca en su sitio a ETA, cuando en realidad, en su primera pregunta, deja la iniciativa en manos de ETA.
Porque éste es un proyecto que viene con rebajas. Ya no pregunta a la ciudadanía si rechaza a ETA. Ni siquiera si desea que ETA desaparezca, como se venía anunciando estos días. Y nos parece terrible que incluso esa pregunta se haya dulcificado para que pueda apoyarla EHAK.
Nos parece terrible que el máximo representante institucional de Euskadi remita al Parlamento Vasco una propuesta pensada para que la apoyen quienes no condenan la violencia terrorista, y no quienes defendemos la democracia.
Los Socialistas Vascos no vamos a seguir por ese camino. Yo no voy a seguir por ese camino. Yo no voy a alimentar la estrategia de la tensión, del conflicto y del choque de trenes.
Porque este país, su ciudadanía, no necesita ni demanda choque de trenes, sino entendimiento entre vascos. Y yo voy a seguir trabajando por hacer posible este entendimiento, que, en las circunstancias actuales, tiene que ser forzosamente un entendimiento entre demócratas.
Por hacer posible un acuerdo entre vascos por la convivencia, el autogobierno y el futuro del país.
Un acuerdo que parta de principios compartidos. Que compartimos todos los demócratas vascos en nuestro quehacer diario, dentro y fuera de las instituciones. Que hemos plasmado incluso en declaraciones y resoluciones del Parlamento Vasco.
Yo quiero un acuerdo entre vascos, que parta de un rechazo claro de la violencia terrorista, de un apoyo explícito a las víctimas y de una solidaridad con los amenazados por ETA.
Yo quiero un acuerdo entre vascos que parta de un compromiso activo para deslegitimar ética, social y políticamente la violencia terrorista y su ideología totalitaria.
Yo quiero un acuerdo entre vascos que deje claro desde el principio que se respetan las reglas de juego democráticas que nos hemos dado los vascos.
Yo quiero un acuerdo entre vascos que persiga el máximo consenso; y que, por eso mismo, arranque de la voluntad de sustentarse en un acuerdo amplio, a ser posible superior al que logró el Estatuto de Gernika.
Yo quiero un acuerdo entre vascos que asuma la construcción del país desde la integración, y no desde el frentismo y la exclusión.
Éstos son los principios que dejan a ETA y su mundo en su lugar, y no consultas que tratan de romper unilateralmente el pacto estatutario y que, como también advirtió en su día Josu Jon Imaz, podría servir de PLAN B a ETA para seguir, con bríos renovados, con su ofensiva terrorista y de desestabilización del sistema democrático.
Todavía estamos a tiempo de rectificar. Y yo invito a Ibarretxe a que rectifique y ejerza de Lehendakari.
Lo digo con toda la seriedad que esta cuestión requiere. Con toda la autoridad moral que nos concede el haber colocado siempre al país ya la sociedad vasca por encima de nuestros intereses partidistas.
Con toda la credibilidad que merece un partido que se ha comprometido y arriesgado a fondo para alcanzar la paz y para que nadie en Euskadi siga matando o muriendo por ninguna idea política.
Le pido a Ibarretxe que haga su trabajo, que sea un factor de unión, y no de división de los vascos. Que sepa estar a la altura de su cargo. Que sepa estar a la altura de lo que le están pidiendo los hombres y mujeres que viven y trabajan en Euskadi.
Lo que hace falta en Euskadi son propuestas para llevarnos bien y no consultas para tirarnos los trastos a la cabeza.

Forum Nueva Economía

Escrito por Patxi el 26 de Mayo de 2008

Esta mañana he participado en Madrid en el Forum Europa, donde he empezado agradeciendo a los organizadores del mismo el esfuerzo que han hecho para buscar, y encontrar con rapidez, un hueco a este encuentro que, como saben, tuvo que ser suspendido el pasado 14 de mayo, día en que ETA atentó contra la casa cuartel de Legutiano y asesinó al guardia civil Juan Manuel Piñuel.

Forum Nueva Economía

Desgraciadamente, Euskadi es a menudo exportadora de malas noticias. Pero quiero decir, al principio de mi intervención, que Euskadi es, sobre todo, un país magnífico, con gente dinámica y emprendedora; un país abierto, plural y diverso que, como otras sociedades modernas y desarrolladas de nuestro entorno, está experimentando profundos cambios y transformaciones que nos exigen, también en lo político, abrir un tiempo nuevo de esperanza y de confianza en el futuro.

Pero, sin duda el primer problema del país, sigue siendo el terrorismo. Los terroristas y esa minoría que aún les apoya han demostrado que sólo conocen un lenguaje: el de las bombas y la destrucción. Y ese lenguaje sólo puede tener por parte de los partidos políticos democráticos una respuesta: la unidad para combatir a ETA con firmeza democrática y con todos los instrumentos del Estado de Derecho: con eficacia policial, con la actuación contundente de la Justicia, con la cooperación internacional, especialmente de Francia, y con la repulsa ciudadana.

Y en este sentido, quiero felicitar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por sus últimos éxitos en la lucha contra la organización terrorista ETA, con la detención la semana pasada en Francia de varios de sus dirigentes. Una felicitación que va unida al agradecimiento más sincero por el trabajo diario que realizan en defensa de la libertad, la seguridad y los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi y del conjunto de España.

En democracia no hay sitio para las bombas y las amenazas. En democracia quienes amparan y justifican la violencia están deslegitimados para hacer política. Para estar en las instituciones democráticas, hay que rebelarse contra el crimen y el asesinato y proclamar, fuerte y claro, que nadie tiene derecho a empuñar un arma contra su vecino. Que nadie tiene derecho a atentar contra la vida de un semejante. Que nadie tiene derecho a acallar la voz del diferente.

Los Socialistas Vascos hemos mantenido siempre y vamos a seguir manteniendo el compromiso con la paz y la palabra, para decirle a ETA que, por mucho que nos amenace, nos persiga y nos ataque, no va a acallar nunca la voz del Socialismo Vasco. Al contrario. Nuestra voz sonará cada vez más fuerte hasta hacerse un grito que se unirá al clamor de una sociedad que, de forma inmensamente mayoritaria, quiere la paz y desprecia profundamente a los terroristas.

ETA, ajena a este clamor, ha decidido seguir con su delirio de muerte y destrucción. Pero es un camino que sabe ya que no le llevará a ninguna parte porque, aunque aún pueda hacernos daño, la banda terrorista sólo tiene un destino (y lo sabe): desaparecer. Nada de lo que ETA diga o haga podrá doblegar la firme voluntad de la sociedad vasca de vivir en paz y en libertad. Nada de lo que los terroristas digan o hagan impedirá que el Estado de Derecho los combata con todos los instrumentos que tiene a su alcance. ETA es un delirio, pero es un delirio en fase terminal.

Y quienes apoyan y justifican sus acciones, quienes son incapaces de condenar el asesinato del adversario político y quienes buscan en el denominado ‘conflicto vasco’ argumentos para justificar lo injustificable, saben también que en democracia no tienen cabida porque en democracia no caben medias tintas: o se está con los demócratas en defensa de la vida y de la libertad, o se está con los asesinos y con quienes amparan y justifican la violencia terrorista.

Y precisamente por eso, los que hacemos política en Euskadi tenemos que tener muy claro que “vincular la consecución de la paz a la conquista de un nuevo estatus político es pervertir las reglas del juego democrático”. Y estas son palabras de Maixabel Lasa, directora de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco, que pronunció en el homenaje que celebramos recientemente a las víctimas del terrorismo en el Kursaal de San Sebastián.

Esto los Socialistas Vascos lo tenemos muy claro. En el pasado hemos apostado fuerte, en medio de la incomprensión de algunos, por ver el final de ETA y del terrorismo en el Proceso de Paz. Y estamos convencidos, yo estoy convencido, de que ese final está hoy más próximo que nunca.

No nos resignamos, porque no estamos en la política sólo para resistir los embates del terrorismo. Nuestro objetivo es cambiar las cosas, ver el final de la violencia en Euskadi y no pararemos hasta conseguirlo.

Pero hoy quiero hablarles, sobre todo, del nuevo tiempo político que se está abriendo paso en el País Vasco. Un nuevo tiempo protagonizado por una nueva mayoría que, y permítanme que lo diga, ha puesto en el Partido Socialista de Euskadi sus esperanzas de cambio.

Por esta tribuna han pasado otros dirigentes políticos vascos que han hecho aquí su análisis de lo ocurrido en Euskadi en las elecciones del pasado 9 de marzo. Me permitirán que yo haga también el mío, pero les diré antes de nada que el éxito electoral que los Socialistas Vascos obtuvimos no se nos ha subido a la cabeza. De borracheras electorales, (como dicen algunos dirigentes del PNV), nada de nada. Al contrario, los Socialistas estamos más serenos y más responsabilizados que nunca.

Es verdad que el apoyo recibido de 430.000 hombres y mujeres, de un 38% de los electores vascos, es histórico. Pero no es algo meramente coyuntural, porque en la política vasca existe una corriente de fondo, que se viene manifestando desde hace tiempo y que apunta una tendencia bien distinta a la que habíamos conocido hasta ahora.

Desde las Municipales del 2003, el Partido Socialista avanza en Euskadi elección tras elección, mientras que el PNV retrocede. Hay una tendencia clara, constante y mantenida en el tiempo, de ascenso del Partido Socialista y de descenso del PNV, que nos lleva a afirmar que se está produciendo un verdadero cambio en el electorado vasco.

Para situar, brevemente, las cosas en perspectiva, quiero recordarles que ya en las Elecciones Autonómicas de 2005, el Partido Socialista consiguió cinco escaños más en el Parlamento Vasco, mientras que las demás fuerzas cedían terreno. Y que en las Elecciones Municipales y Forales de 2007, los Socialistas subimos en toda Euskadi de forma homogénea, ganando al PNV en Gipuzkoa y en Álava. Y como consecuencia de aquellos comicios, hoy gobernamos en dos de las tres capitales vascas, en San Sebastián y en Vitoria, y en siete de los diez municipios con mayor población.

Y el pasado 9 de marzo los socialistas volvimos a crecer en toda Euskadi, también de forma homogénea, tanto en los tres territorios, como en las tres capitales, con una victoria espectacular en Bizkaia y en Bilbao, feudos tradicionales del PNV. Todo esto, como digo, confirma a nuestro juicio que existe una corriente de fondo que apunta a que la ciudadanía vasca quiere cerrar un ciclo y quiere abrir la puerta a un nuevo liderazgo para un nuevo tiempo político en Euskadi.

Una nueva mayoría de vascos y vascas ha apoyado un proyecto que apuesta por la paz y la libertad, por la convivencia y por el acuerdo entre diferentes para que Euskadi avance como país y como sociedad. Y al mismo tiempo esa mayoría ha dado la espalda a los planes que enfrentan y dividen a la sociedad vasca, a las ‘hojas de ruta’ que no llevan a ninguna parte más que a la división y a las propuestas que no van más allá que volver a la política de bloques enfrentados permanentemente.

Para los Socialistas es evidente que en las pasadas elecciones la ciudadanía vasca nos ha lanzando a los políticos un mensaje muy claro: el futuro de Euskadi tenemos que construirlo entre todos y no unos contra otros.

El futuro de Euskadi hay que construirlo atendiendo, en primer lugar, a los problemas reales de los ciudadanos y no a las ensoñaciones particulares de algunos dirigentes políticos. Buscando la suma, la inclusión y la cohesión del conjunto de la sociedad vasca, y no la división ni la exclusión de una buena parte de ella.

Ésta es la lectura, ya les digo que muy serena, que los Socialistas Vascos hacemos de lo ocurrido el pasado 9 de marzo. Y lo que ahora nos toca a todos es obrar en consecuencia. Nuestra disposición para el diálogo y el entendimiento con otros partidos democráticos es total y absoluta. Lo puedo decir más alto, pero no más claro. Diálogo y entendimiento sobre bases sólidas, para perfeccionar lo que ya tenemos y contribuir desde la política al progreso del país y al bienestar de sus ciudadanos.

Este no es el tiempo de amenazar con choques de locomotoras, ni con pulsos para ganar a nadie, ni con conflictos históricos. No es volver a la confrontación permanente lo que quiere la sociedad vasca. La sociedad vasca quiere diálogo y entendimiento. Quiere un Gobierno que dé tranquilidad, seguridad y confianza. Quiere un Gobierno que gobierne y que dé respuestas a los problemas de los ciudadanos y ciudadanas. No un Gobierno que cree problemas donde no los hay.

En Euskadi quienes nos gobiernan se pasan el día buscando por el mundo ejemplos para resolver nuestros problemas. Se han ido de Irlanda a Québec, de Montenegro, a Kosovo, y últimamente del Tíbet a una región del altiplano boliviano donde una consulta ha acabado con decenas de heridos, para decirnos que su situación es similar a la nuestra.

Son comparaciones totalmente absurdas que demuestran lo incomprensible de que algunos se dediquen a buscar por el mundo las soluciones que tenemos en casa. Porque es en Euskadi, donde los vascos tenemos el mejor ejemplo para resolver nuestros problemas:
El pacto entre diferentes que, no sólo es posible, sino que es absolutamente necesario. Y lo que fue posible en el pasado, lo es en el presente y lo será en el futuro.

Los vascos no estamos incapacitados para el acuerdo, como algunos nos quieren hacer creer de forma irresponsable. Al revés, el pacto entre diferentes es una de nuestras mejores señas de identidad.

- Nos pusimos de acuerdo para constituir el Consejo General Vasco, que marcó el inicio de nuestro autogobierno tras la dictadura, bajo la presidencia de un Lehendakari Socialista: Ramón Rubial.

- Nos pusimos de acuerdo para elaborar, negociar y sacar adelante el Estatuto de Autonomía de Gernika.

- Nos pusimos de acuerdo cuando socialistas y nacionalistas formamos Gobiernos de coalición.

- Nos pusimos de acuerdo para luchar contra el terrorismo y hacer posible la normalización del país, a través del Pacto de Ajuria Enea.

- Nos pusimos de acuerdo para crear Osakidetza, el Servicio Vasco de Salud, y para alcanzar el Pacto Escolar, que fue la base de nuestro actual sistema educativo.

- Nos pusimos de acuerdo para hacer el metro de Bilbao o el Museo Guggenheim, y ahora también para afrontar el reto apasionante de la alta velocidad ferroviaria o la apuesta decidida por la ciencia, la tecnología y la innovación.

Nos pusimos de acuerdo, en fin, para construir lo mejor de Euskadi; para sacar adelante el país prospero y plural que hoy tenemos. Un sitio en el que merece la pena vivir.

Por tanto, el pacto y el acuerdo entre diferentes ha sido la norma en la historia de nuestro autogobierno, mientras que el desencuentro ha sido la excepción. Una triste y prolongada excepción que estamos viviendo desde hace ya demasiados años.

Y yo quiero salir de ese período de excepción, para volver a la Euskadi de siempre: a la Euskadi que avanza mediante el diálogo y el entendimiento. La Euskadi del consenso político.

La Euskadi que en el pasado hicieron posible hombres como Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre. Como Ramón Rubial y Juan de Ajuriaguerra. Como José Antonio Ardanza y Txiki Benegas o Ramón Jáuregui. Y estoy convencido de que, siguiendo esos ejemplos, seremos capaces de llegar a un gran acuerdo para nuestro futuro.

Los Socialistas no nos resignamos a que la sociedad vasca siga por más tiempo estancada en el callejón sin salida al que la han conducido algunos con una política obtusa e irresponsable, impulsada sólo por sus obsesiones y no por el interés general.

No nos resignamos a que se intente, desde un falso victimismo, jugar a la confrontación permanente para volver a los tiempos de los bloques enfrentados y a la política hecha desde las trincheras, de la que algunos quieren sacar beneficios electorales.

No nos resignamos a que se nos quiera sumir en un conflicto permanente, (se llame Lizarra, plan Ibarretxe o ‘hoja de ruta’), que algunos generan artificialmente para luego presentarse como la única solución posible.

No nos resignamos, yo no me resigno, a que el raca – raca de Ibarretxe sea la única melodía que escuchemos los ciudadanos cada mañana.

No me resigno porque hay otro camino, más ancho, por el que podemos discurrir todos, para dar respuestas a las necesidades del país y desde luego no pasan por amenazar con choques de locomotoras, sino por tener voluntad política para el diálogo y el entendimiento.

Y eso es lo que yo me propongo recuperar: el acuerdo y el entendimiento entre diferentes para definir juntos el futuro de Euskadi. Mi mano estará permanente-mente tendida para el diálogo y el acuerdo con todos los partidos democráticos vascos. Siempre estaré dispuesto a sentarme con ellos para hacer posible ese pacto.

Y para hacer lo que hay que hacer, no se necesita una consulta en la que se pregunte a la ciudadanía si está harta de ETA y si quiere que los partidos vascos nos pongamos de acuerdo. Para eso no hace falta ninguna consulta. Cualquier político responsable en Euskadi debiera tener clara la respuesta. Yo, desde luego, la tengo absolutamente clara y me parece ridículo que todavía haya quien tenga que preguntar estas cosas.

Lo que hace falta en Euskadi es tener las cosas claras, empezando por dos que son de sentido común. La primera, que el futuro de un país se construye a partir de lo que se tiene, con la mirada en el horizonte, pero con los pies en el suelo. Y el suelo que hoy pisamos los vascos, nuestras reglas de juego, están contenidas en la Constitución y el Estatuto.

El Estatuto de Gernika, no es un mero listado de transferencias, como algunos ahora, para devaluarlo, nos quiere hacer creer. El Estatuto es el marco político que nos da una capacidad de autogobierno enorme, (como posiblemente no exista en ninguna otra comunidad autogobernada del mundo). Pero es a la vez nuestro marco de convivencia que respeta ideas y sentimientos. Y, sobre todo, es un triple pacto: entre vascos, entre los territorios que componen el País Vasco y entre los vascos y el resto de los españoles.

Por eso, los socialistas solemos decir que el Estatuto de Gernika tiene cuerpo de Ley y alma de pacto. Y hay que tenerlo en cuenta porque, precisamente, gracias a él, los vascos podemos hoy discutir cuál es el mejor futuro para nosotros y para las generaciones venideras.

Y la segunda cosa a tener en cuenta, que me parece igual de obvia, es ser conscientes de que arreglar nuestros problemas de convivencia o mejorar nuestro autogobierno es una obligación nuestra, de los que representamos a la sociedad vasca. No echemos la culpa de no haber cumplido con nuestra responsabilidad ni al presidente Zapatero, ni al Gobierno central de turno. El martes pasado no hubo portazo a Ibarretxe en la Moncloa. Hubo sentido común cuando el Presiden-te pidió al Lehendakari que lo primero que tenía que conseguir era un acuerdo en Euskadi que represente a una amplia mayoría de la sociedad vasca.

Somos nosotros, los partidos vascos, los que representamos a la sociedad vasca, los que tenemos que sentarnos a discutir y a resolver los asuntos que nos afectan. Y cuando alcancemos ese acuerdo, lo aprobemos en el Parlamento Vasco y vengamos todos juntos a defenderlo en Cortes Generales, será el momento de someterlo a referéndum para que lo apruebe la ciudadanía. Y con esto no estoy inventando nada. Simplemente estoy diciendo que sigamos los pasos que el propio Estatuto de Gernika nos marca para su reforma.

En Euskadi, hemos perdido demasiado tiempo en debates estériles, pero yo estoy dispuesto a mirar al futuro y a dar una oportunidad al diálogo. No le pido a nadie que renuncie a sus planteamientos. Que los lleven a la mesa de diálogo y los debatiremos. Si unos quieren hablar de derecho a decidir, yo hablaré de libertad para decidir (porque en Euskadi no todos somos libres e iguales mientras exista la amenaza de la violencia) y de derecho a convivir.

Si unos dicen identidad y proponen un debate identitario para dividir, clasificar y enfrentar a unos vascos con otros, yo diré ciudadanía, para unirnos y hacernos iguales. Donde unos quieren entenderse sólo con los suyos, yo buscaré el acuerdo entre diferentes para hacer país. Donde unos plantean levantar fronteras, yo quiero tender puentes. Si unos quieren cavar trincheras, yo quiero acabar con los frentes.

Si unos hablan de Loiola (pervirtiendo y manipulando groseramente un intento noble de conseguir la Paz para utilizarlo en su beneficio particular) yo hablaré de Gernika y de Ajuria Enea, de autogobierno y de unidad democrática para conseguir la Paz y la Libertad.

Yo quiero el acuerdo en Euskadi que es, como decía antes, donde el diálogo entre partidos sigue pendiente. Un diálogo tan necesario que si el señor Ibarretxe, como parece, se mantiene en sus trece (es decir, negociación exclusiva con Zapatero, o me das lo que quiero o conflicto), tendremos que pensar (lo piensa ya mucha gente) que realmente no busca el acuerdo sino la confrontación.

Tendremos que pensar que no busca el acuerdo sino escenificar, con fines electorales, el choque de trenes y el pulso con el Estado del que nos hablan ya algunos dirigentes de su partido.

Y la sociedad vasca, repito, no quiere nada de eso. Por eso yo me he comprometido a que si Ibarretxe no lo hace, lo primero que haré como Lehendakari será convocar a todos los partidos democráticos para buscar un acuerdo para definir nuestro país, para profundizar en el autogobierno y, sobre todo, para consolidar la convivencia desde el respeto a las ideas plurales y los sentimientos diversos que existen en nuestra sociedad.

Yo me comprometo a tener un Gobierno Vasco que dé estabilidad, seguridad y confianza. Un gobierno que lidere al país, que dé respuestas y soluciones a los problemas reales de los ciudadanos y ciudadanas. Que es justo lo que hoy no tenemos.

Lo que tenemos es un gobierno caducado, sin ideas, sin proyecto de país y sin liderazgo. Las divergencias en el seno del gobierno, por un lado, y las fracturas in-ternas en cada uno de los tres socios que lo forman, por otro, han dejado a Euskadi huérfana de dirección política.

Hoy no sabemos bien quién gobierna el país. Ni siquiera si alguien lo gobierna o funciona por inercia. Ibarretxe (que se molesta mucho cuando digo esto, pero es la sensación que tienen cada vez más ciudadanos y ciudadanas en Euskadi) solo está para el monotema. Para el raca-raca de la consulta y la hoja de ruta.

Para todo lo demás está desaparecido. Apagado o fuera de cobertura en todos y cada uno de los grandes temas que los vascos tenemos sobre la mesa: la moción de censura en Arrasate-Mondragón, la reforma educativa que sus socios de EA quieren hacer sin consenso vía decretazo, la desaceleración económica, la siniestralidad laboral, el desfalco que hemos conocido en el museo Guggenheim, la desmotivación de los profesionales de la sanidad pública, la falta de diálogo social… Podría seguir poniendo un largo etcétera lleno de las ausencias de un Lehendakari que no ha dicho ni una sola palabra de todo esto. Y la pregunta es, ¿dónde está cuando el país necesita respuestas?

Pues, ante esta situación, hemos sido los Socialistas Vascos, aun estando en la oposición, los que hemos tenido que asumir la responsabilidad del país. Y creo que no exagero si digo que, sin nuestro concurso, esta legislatura en Euskadi habría sido una legislatura perdida.

Porque hemos hecho una oposición constructiva. Hemos estado en todos los acuerdos importantes para el desarrollo del país y para el bienestar de su gente: en los acuerdos para aprobar presupuestos, para sacar adelante leyes como la del Suelo o la del Agua, para dar un gran impulso al Tren de Alta Velocidad, para mejorar la financiación municipal, para llegar a un gran pacto social, para consensuar un ambicioso Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación, para defender apuestas estratégicas como la fuente europea de neutrones, …

En definitiva, mientras los que tienen responsabilidades de gobierno se dedican sólo a lo suyo, los socialistas hemos hecho los deberes desde la oposición y hemos estado en todos y cada uno de los consensos necesarios para que el país avance en el día a día, aportando la seguridad y la confianza que la ciudadanía vasca nos está reclamando para afrontar los retos del futuro y garantizar nuestro bienestar.

Y eso es lo que está hoy en juego en la política vasca: mantener lo mucho que tenemos, lo mucho que hemos construido juntos, trabajar para mejorarlo y para avanzar, o ir al choque de legitimidades que algunos irresponsables, dando alas a sus obsesiones particulares, quieren provocar.

Los Socialistas Vascos tenemos muy clara nuestra posición y la ciudadanía vasca sabe que puede contar con nosotros para iniciar un nuevo tiempo. Estamos preparados, estamos unidos, con ganas y con ilusión para liderar un nuevo Gobierno que nos represente a todos. Un Gobierno del que todos podamos sentirnos orgullosos.

No tenemos por delante mejor tarea que recomponer la unidad de la sociedad vasca. Y esta tarea no vamos a hacerla nosotros solos. Vamos a hacerla contando con mucha más gente. Con mucha gente que hoy en Euskadi está de acuerdo en las cosas básicas, en las más urgentes que tenemos que abordar.

Con mucha gente que defiende la libertad. Mucha gente que quiere que la igual-dad de oportunidades de todos sea real. Mucha gente que quiere terminar de una vez por todas con la violencia terrorista. Mucha gente que quiere que la sociedad vasca esté unida y sea solidaria.

En Euskadi hay mucha gente que quiere un Gobierno Vasco que hable claro, que lidere el país con tranquilidad, con seguridad y confianza. Muchas personas que están convencidas de que en nuestro país no sobra nadie más que los violentos. Muchas personas dispuestas a luchar para que el país progrese, para que vivamos mejor. Para que vivamos mejor todos y no solo algunos.

Queremos que toda esa gente sepa que los Socialistas Vascos, y yo mismo, estamos de acuerdo con ellos y que nos tienen a su disposición para poner las bases de un nuevo gobierno que no excluya a nadie.

Porque cada día que pasa se hace más patente que lo que Euskadi necesita no es un cambio de marco político, sino un cambio de gobierno. Después de muchos años de gobierno de los mismos, Euskadi necesita practicar el sano ejercicio de la alternancia democrática.

Una alternancia tranquila, sin revanchismos ni ajustes de cuentas. Para gobernar para todos, no para pasar facturas. Para superar el viejo debate de las identidades enfrentadas y para centrarnos en el bienestar y la calidad de vida de nuestros ciudadanos. Para contribuir a hacer un país solvente y con futuro, en el que la convivencia se defina por el respeto a la diversidad y no por la confrontación.

Yo confío plenamente en la sociedad vasca. Estoy seguro de que Euskadi tiene un gran futuro porque en sus hombres y mujeres hay más sentido común y más visión de la realidad de lo que podrían pensar quienes prefieren que todo siga igual y que los vascos sigamos entrampados en los mismos debates del pasado.

Yo estoy convencido de que podemos hacerlo, que podemos darnos una oportunidad como país y como sociedad y por eso quiero acabar mi intervención con un mensaje de esperanza. Nuestro futuro no está en el choque de trenes ni en los conflictos que algunos nos anuncian. El diálogo y el acuerdo que fueron posibles en el pasado serán posibles en el futuro. Euskadi vamos a sacarla adelante entre todos, no unos contra otros. Se lo debemos a los que dieron todo para traernos hasta aquí, a las víctimas de ETA, a los que, todos los días, en las peores circunstancias dan la cara y ponen el interés de todos, la libertad de todos y el bienestar de todos, por encima de su propia libertad; y se lo debemos, más que a nadie, a las generaciones futuras.

Forum Nueva Economía madrid

Apoyo a la Cultura

Escrito por Patxi el 24 de Mayo de 2008

Los Punsetes

Escrito por Patxi el 23 de Mayo de 2008

Hacía mucho que no ponía música y me apetecia. Hoy Los Punsetes, porque sí, porque me gustan, porque me divierten y sobre todo, porque seguro que le gustan a mi amigo Dani.

Mi propuesta para el diálogo y la convivencia en Euskadi

Escrito por Patxi el 22 de Mayo de 2008

Tras la reunión entre Ibarretxe y Zapatero, es el momento de fijar claramente la posición del Partido Socialista de Euskadi.

Y lo primero que quiero hacer es un llamamiento a la responsabilidad de todos y trasladar a la ciudadanía vasca un mensaje de tranquilidad y de esperanza.

Por mucho que algunos estén empeñados en instalar una imagen de enfrentamiento entre gobiernos y de división de la sociedad vasca, los Socialistas seguimos apostando y creyendo que el diálogo, el acuerdo y el entendimiento en Euskadi es posible. Porque pensamos, igual que la mayor parte de la ciudadanía, que ése es el único camino para avanzar como sociedad y como país.

Estoy convencido de que la inmensa mayoría de esta sociedad quiere diálogo en Euskadi, acuerdo entre diferentes para hacer país y quiere convivir respetando nuestras diferentes formas de ser y de sentirnos vascos.

No nos resignamos a que se nos quiera sumir en un conflicto permanente (se llame Lizarra, Plan Ibarretxe u ‘hoja de ruta’), que algunos generan artificialmente para luego presentarse como la única solución posible.

No nos resignamos, yo no me resigno, a que el raca–raca de Ibarretxe sea la única melodía que escuchemos los vascos y las vascas cada mañana.

No me resigno porque hay otro camino, hay otras propuestas y otras respuestas a las necesidades de este país y no pasan por las amenazas con choques de locomotoras, sino por la voluntad política para el diálogo y el entendimiento.

El diálogo implica necesariamente la existencia de al menos dos interlocutores distintos. Y conlleva, por lo tanto, la aceptación de la pluralidad. De ideas distintas y de formas diversas de encarnar la identidad.

Y últimamente veo con preocupación que Ibarretxe habla mucho de diálogo, pero que en realidad lo practica bien poco, o mejor dicho, nada. Lo suyo es un monólogo. Un monólogo, plagado de frases hechas que repite una y otra vez, por el que, sin hablar y sin escuchar a los que también representamos a una parte de la sociedad vasca, pretende imponernos un modelo de país que no compartimos.

Y la sociedad vasca no quiere ni monólogos ni imposiciones. Quiere una Euskadi hecha entre todos, en la que unos no pretendan estar por encima de otros. Quiere un futuro compartido y no un futuro en el que la mitad de esta sociedad esté excluida. Quiere seguridad y estabilidad y no viajes a un precipicio del que no está dispuesta a saltar.

Por eso esta sociedad entiende que el diálogo político tiene valor cuando logra poner de acuerdo a los que defienden ideas y proyectos diferentes. Porque eso sí que garantiza un camino ancho por el que avanzar juntos.

Lo contrario, ponerse de acuerdo con los que piensan como tú o con quienes defienden las mismas posiciones que tú, es decir, buscar la acumulación de fuerzas de la misma ideología es muy fácil, pero tiene muy poco valor político. Porque acabará en imposición y en división de la sociedad vasca.

Por eso, en nombre de los Socialistas Vascos, quiero decir que un acuerdo entre vascos no sólo es posible, sino que es absolutamente necesario. Fue posible en el pasado, lo es en el presente y lo será en el futuro.

Los vascos no estamos incapacitados para el acuerdo, como Ibarretxe nos quiere hacer creer, al revés, el pacto entre diferentes es una de nuestras mejores señas de identidad.

- Nos pusimos de acuerdo para constituir el Consejo General Vasco, que marcó el inicio de nuestro autogobierno, bajo la presidencia de un Lehendakari Socialista: Ramón Rubial.

- Nos pusimos de acuerdo para elaborar, negociar y sacar adelante el Estatuto de Autonomía de Gernika.

- Nos pusimos de acuerdo cuando socialistas y nacionalistas formamos Gobiernos de coalición.

- Nos pusimos de acuerdo para luchar contra el terrorismo y hacer posible la normalización del país, a través del Pacto de Ajuria Enea.

- Nos pusimos de acuerdo para crear Osakidetza y para alcanzar el Pacto Escolar, que fue la base de nuestro actual sistema educativo.

- Nos pusimos de acuerdo para construir el metro de Bilbao y el Museo Guggenheim, y ahora para afrontar el reto apasionante de la alta velocidad ferroviaria o la apuesta por la ciencia, la tecnología y la innovación.

Nos pusimos de acuerdo para construir lo mejor de Euskadi; para sacar adelante la Euskadi prospera y plural que hoy tenemos.

El pacto y el acuerdo entre diferentes ha sido la norma en la historia de nuestro autogobierno, mientras que el desencuentro ha sido la excepción. Una triste y prolongada excepción que estamos viviendo desde hace ya demasiados años.

Y yo quiero salir de ese período de excepción, para volver a la Euskadi de siempre: a la Euskadi que avanza mediante el diálogo y el pacto. La Euskadi del consenso político.

La Euskadi que hicieron posible hombres como Indalecio Prieto y José Antonio Aguirre. Como Ramón Rubial y Juan de Ajuriaguerra. Ardanza y Txiki Benegas o Ramón Jauregui. Y estoy convencido de que, siguiendo ese ejemplo, seremos capaces de llegar a un gran acuerdo para nuestro futuro.

Y para ello sólo hay que tener en cuenta dos cosas que son de sentido común.

La primera es que el futuro de un país se construye a partir de lo que se tiene, con la mirada en el horizonte, pero con los pies en el suelo. Y el suelo que hoy pisamos los vascos, nuestras reglas de juego, están contenidas en la Constitución y el Estatuto.

El Estatuto de Gernika, no es un mero listado de transferencias, como algunos ahora, para devaluarlo, nos quiere hacer creer. El Estatuto es el marco político que nos da una capacidad de autogobierno enorme, (como posiblemente no exista en ninguna otra Comunidad autogobernada del mundo). Pero es a la vez nuestro marco de convivencia que respeta ideas y sentimientos. Y, sobre todo, es un triple pacto: entre vascos, entre los territorios que componen el País Vasco y entre los vascos y el resto de los españoles.

Por eso solemos decir los Socialistas que el Estatuto de Gernika tiene cuerpo de Ley y alma de pacto.

Y hay que tenerlo en cuenta porque, precisamente, gracias a él, los vascos podemos hoy discutir cuál es el mejor futuro para nosotros y para las generaciones venideras.

Por tanto, en primer lugar, reconocimiento de lo que tenemos y de lo que somos. Porque sólo reconociendo lo que tenemos y lo que somos, podemos hacer propuestas realistas de futuro.

Y la segunda cosa, que me parece igual de obvia, es ser conscientes de que arreglar nuestros problemas de convivencia, o mejorar nuestro autogobierno, o definir este país es, primero, obligación nuestra, de los que representamos a la sociedad vasca. No echemos la culpa de no haber cumplido con nuestra responsabilidad ni al presidente Zapatero, ni al Gobierno central de turno. No hubo portazo en la Moncloa, hubo sentido común cuando el Presidente pidió a Ibarretxe que lo primero que tenía que conseguir era un acuerdo en Euskadi que representara a una amplia mayoría de la sociedad vasca.

Somos nosotros, los partidos vascos, los que tenemos que sentarnos a discutir y a resolver los asuntos que nos afectan.

No estamos en el tiempo del choque de trenes. Estamos en el tiempo de poner en marcha el Tren de Alta Velocidad.

No estamos en el tiempo de la confrontación permanente. Estamos en el tiempo de la concertación permanente.

No estamos en el tiempo de echar pulsos para ganar a nadie sino en el tiempo del impulso colectivo para hacer un país entre todos.

Los Socialistas Vascos, y yo mismo, tenemos la mano tendida para negociar. Para negociar entre nosotros, entre los representantes legítimos de la ciudadanía vasca.

Elkarbizitzarako akordio bat lortzeko negoziazio bat, behar da: hurrengo puntuak, gutxienez, kontuan hartzen disuena:

1.- Indarkeria terroristaren gaitzespen bizia, biktimei etangabeko sostengua eta mehatxatuekiko elkartasuna.

2.- Kompromezu eginkorra, politiko eta sozialki, indarkeria baztertzeko eta, ere berean, terroristek eta beraien kideek ematen dituzten argudio faltsuak ere zokoratzeko.

3.- Demokratikoki, Gernikako Estatutoan ezarritako joku arauak errespetatu, berriztu ahal izateko.

4.- Egungo marko juridiko-politikoa aldatu ahal izateko denon arteko akordioa behar da eta are gehiago, 1979 (Mila Bederatziehun eta hirurogeita hemeretziko) Gernikako Estatutoan lortutakoa baino hobea izanez gero.

5.- Kompromezua hartu euskal nazionalitatea eraikitzeko, beti ere, integraziotik, bazterketa eta frentismoa, alde batera utziaz.

Horregatik, gizarte guztiaren aurrean konprometitzen naiz, alderdi politiko guztiei dei egitera gai hoietaz hitzegiteko. Hori izango da Lehendakari bezela egingo dudan aurreneko gauza.

Eta baita ere, ematen dut nere hitza, gure artean lortzen dugun akordio hori defendituko dudala Madriden nere indar guztiekin.

1.- Rechazo de todo tipo de violencia terrorista, apoyo permanente a las víctimas y solidaridad con los amenazados.

2.- Compromiso activo para deslegitimar política y socialmente la violencia y los falsos argumentos en los que pretenden basar el recurso a la misma los terroristas y sus acompañantes.

3.- Respeto a las reglas de juego democráticas establecidas, incluidas las que contiene el Estatuto de Gernika para su reforma.

4.- Cualquier cambio del actual marco jurídico-político deberá sustentarse en un acuerdo amplio y transversal, a ser posible superior al que logró el Estatuto de Gernika en 1979.

5.- Asumir el compromiso de construir la nacionalidad vasca desde la integración y desechando el frentismo y la exclusión.

Son principios, que nadie intente confundirlos con condiciones ni condicionantes al diálogo. No hacen falta más hojas de ruta para imponer el camino. Hace falta sólo voluntad política para el entendimiento y no buscar el conflicto por intereses electorales.

Y este es el diálogo que tendría que haber abierto Ibarretxe, en eso tendríamos que estar ahora los partidos vascos. Porque en contra de lo que él dice, los Socialistas no tenemos ninguna prisa por ir a unas elecciones anticipadas. Nos preocupa el país y por eso nos comprometemos con él.

Para abrir un espacio y un tiempo para el diálogo y la negociación política en Euskadi no necesitamos ni el aval ni el permiso del presidente del Gobierno de España. Es una responsabilidad sólo nuestra.

Y no hace falta preguntar a los ciudadanos si quieren que ETA desaparezca o si quieren que los partidos nos pongamos de acuerdo para hacer país. Porque la respuesta, para cualquier gobernante, tendría que estar clara. Yo lo tengo absolutamente claro.

Y por eso, si Ibarretxe no lo hace y parece que no está dispuesto a hacerlo por lo que dice,

Donde Ibarretxe habla de una consulta no vinculante que sólo nos lleva a la división y al enfrentamiento yo quiero un Referéndum con todas las consecuencias, que sea el resultado lógico y legal, del recorrido que tenemos que hacer: acuerdo entre vascos, aprobación por el Parlamento Vasco, ratificación por las Cortes Generales y refrendo de los ciudadanos y ciudadanas vascas.

Yo no pretendo que el PNV renuncie a sus planteamientos. Le respeto y le reconozco en lo que representa. Que lleve a esa negociación sus propuestas: los papeles de Loiola, la autodeterminación, el ‘plan Ibarretxe’ o lo que quiera.

Pero que nadie tampoco me pida a mí que renuncie a defender mis posiciones, que son las del Partido Socialista y que representan a una parte fundamental de la sociedad vasca. Les pido que respeten lo que los Socialistas representamos y asuman que ellos no pueden hablar en nombre de todos los vascos.

Estoy convencido de que, para reconstruir el pacto por la convivencia, primero tenemos que asumir la pluralidad de Euskadi. Tenemos que ser capaces de reconocernos todos como vascos, como miembros de un mismo país.

Sólo desde la pluralidad será posible llegar a un acuerdo que aporte la tranquilidad, estabilidad y confianza que nos exigen los ciudadanos.

Un acuerdo para que los vascos tengamos una seguridad razonable de cara al futuro. Un acuerdo que garantice a todos los vascos que nadie va a imponer a nadie su forma de ser o de pensar. Un acuerdo para prosperar y para vivir mejor todos. Un acuerdo para la convivencia entre vascos y vascas.

Este es el acuerdo que necesita el país y tened la seguridad de que por nosotros no va a quedar. Vamos a darle respuesta y a poner todo de nuestra parte para conseguirlo. Tenemos voluntad y fortaleza para hacerlo, tenemos las cosas claras y un proyecto de país para todos.

Ese es el modelo y el compromiso de los Socialistas para Euskadi, la tierra del diálogo pendiente. Por eso os digo que:

Hablaré con los partidos democráticos para hacer país. Hablaré con Sindicatos y Empresarios para hacer frente a los retos socioeconómicos. Hablaré con los profesionales de Osakidetza, para recuperar el prestigio perdido en nuestra Sanidad. Hablaré con la Comunidad educativa para mejorar la calidad de nuestra enseñanza, sin decretazos. Hablaré con los responsables de la euskaldunización para que potenciar el euskera no sea una imposición que lleve a rechazar nuestra lengua. Hablaré con los colectivos sociales que tienen la vivencia de la calle para encontrar las mejores soluciones para los problemas de los que más necesitan de lo público. Hablaré con los creadores, abandonados a su suerte en este país, para que la cultura mestiza, plural y diversa que tenemos se convierta en una de nuestras señas de identidad. Hablaré con el mundo de la ciencia para retener y atraer el talento a Euskadi y hacer de la innovación y la investigación el motor de nuestra economía y nuestro futuro.

Este es mi compromiso de diálogo permanente con la sociedad vasca. Hemos perdido mucho tiempo pero estamos a tiempo.

Hemos perdido el tiempo porque el “campeón del diálogo hasta el amanecer” nunca ha hablado con nadie si no era para lo suyo y si no era con los que le daban la razón.

Pero estamos a tiempo, porque yo tengo una confianza enorme en los ciudadanos y ciudadanas de este país. En su capacidad para tirar hacia adelante y para arrimar el hombro, para trabajar juntos por un futuro mejor. Tenemos las personas y los instrumentos necesarios, sólo hay que comprometerlos en un proyecto compartido y no desaprovecharlos y olvidarlos.

Y el proyecto hoy es la Euskadi de la convivencia y el bienestar. Y a ese proyecto estamos todos convocados.

Detenciones

Escrito por Patxi el 22 de Mayo de 2008

Quiero felicitar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por sus últimos éxitos en la lucha contra la organización terrorista.

Felicitarles y agradecerles el trabajo que realizan en defensa del sistema democrático y de la libertad, de la seguridad y los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi y del conjunto de España.

ETA puede aún hacernos daño y causar dolor. Lo ha hecho hace pocos días en Legutiano y en Getxo. Pero ETA no va a poder con la democracia ni con los demócratas.

Sus crímenes y sus atentados sólo provocan el rechazo y el desprecio de una ciudadanía hastiada de ETA, de sus salvajadas y de su matonismo.

Los socialistas hemos defendido siempre y vamos a seguir defendiendo que la paz es un objetivo irrenunciable de esta sociedad. Y no pararemos hasta ver el final de la violencia terrorista.

Pondremos todos los medios que tiene el Estado de Derecho para acabar con ETA, con eficacia policial, contundencia judicial, cooperación internacional y repulsa ciudadana.

Y también nos empeñaremos en buscar los acuerdos que desde las instituciones contribuyan a deslegitimar ética, política y socialmente al terrorismo, a honrar la memoria de las víctimas y a dar satisfacción a sus justas reivindicaciones de memoria y de justicia.

En Euskadi no tenemos hoy reto más importante que acabar con el terrorismo y unir a todos los demócratas frente al totalitarismo de los que quieren destruir nuestra democracia.

Por eso es importante que nadie mezcle las ansias de paz de esta sociedad con la defensa de proyectos particulares.

Como dijo el pasado domingo la directora de Atención a las Víctimas del Gobierno Vasco, Maixabel Lasa, en unas palabras que suscribo al cien por cien, “vincular la consecución de la paz a la conquista de un nuevo estatus político es pervertir las reglas del juego democrático”.

La paz, como el pluralismo, es de todos. Es algo previo al legítimo debate político partidista. Y por eso, a la hora de defenderla y de combatir a los enemigos de nuestra libertad, todos tenemos que ser capaces de aparcar los proyectos partidistas.

La triste ausencia de algunos

Escrito por Patxi el 19 de Mayo de 2008

Es triste que algunos representantes políticos del PP no acudiesen ayer al acto de víctimas del Kursal.

La reunión de mañana

Escrito por Patxi el 19 de Mayo de 2008

Entrevista en la Cadena SER. Respuesta a Gemma Nierga sobre la reunión que se producirá mañana entre el Presidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero y el Lehendakari Juan José Ibarretxe

Iñaki Arriola

Escrito por Patxi el 17 de Mayo de 2008

Desde hoy es nuestro nuevo Secretario General de Guipuzkoa. Se que lo va a hacer extraordinariamente bien.

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