Intervención en el Foro Nueva Economía

La verdad es que estamos, tras la histórica victoria de Obama en EE UU, en un momento singularmente estim-ulante para el debate político. Un debate político, un contraste de ideas que, en mi caso, se ceñirá al País Vasco porque es lo que me corresponde y porque nos encontramos a las puertas de unas Elecciones Autonómicas que celebraremos dentro de cuatro meses y que merecen que, en foro público, se presenten ideas y proyectos so-bre los que los ciudadanos y ciudadanas tendrán que elegir.

Porque llega la hora de la consulta de verdad que en democracia es siempre la hora de dar la voz y el voto a los ciudadanos y ciudadanas, a cada uno de ellos.

Y llega el momento de escuchar la respuesta que los hombres y mujeres de este país van a dar, no a las pre-guntas de la consulta de Ibarretxe, sino a una pregunta mucho más sencilla y, a la vez, más importante: ¿Está usted de acuerdo con abrir en Euskadi un nuevo tiempo para la paz, la convivencia y el pacto entre diferentes?

Esta es la pregunta a la que los vascos vamos a responder dentro de apenas cuatro meses y yo estoy seguro de que la respuesta mayoritaria va a ser un enorme SÍ.

Sí al futuro. Sí al cambio para desterrar la división, el enfrentamiento y la bronca permanente. Sí a un autog-obierno lo más amplio posible, dentro de España y de Europa, sin aventuras que no sabemos adónde nos lleva-n. Sí al pacto entre vascos que pensamos y sentimos de manera diferente. Sí a la cooperación con el Estado… en definitiva, sí a la Euskadi real, a la Euskadi de los ciudadanos. Sí a hacer este país entre todos y no unos contra otros.

Y soy plenamente consciente de que si logramos el triunfo, no será ni mío ni de mi partido. Será la victoria de una nueva mayoría de vascos y de vascas que quieren que se respete su pluralidad y diversidad, que quieren que en Euskadi se acabe el tiempo de la división y la bronca permanente y se abra un nuevo tiempo de unidad y de acuerdos. Que quieren desterrar el “conmigo o contra mí”, el “los nuestros y los otros”, para empezar a c-onjugar el “nosotros” todos juntos.

Y ese es un nuevo tiempo que Ibarretxe ha demostrado que no puede liderar. Porque si en el pasado fue Liza-rra, el plan que lleva su nombre o la consulta (siempre dando prioridad a la imposición de sus apetencias per-sonales), en el futuro buscará nuevas fórmulas para seguir en el monotema, en el raca-raca y en la división. Y esto no es lo que quiere la ciudadanía.

Aunque el PNV y su presidente Iñigo Urkullu traten ahora de recuperar el discurso más pragmático, es Ibarret-xe quien marca el camino, como ha demostrado en todas las ocasiones que se le han puesto por delante.

Y su camino no es para avanzar en la relación amable con España, sino para avanzar hacia la independencia, c-omo dicen sin reparos sus socios de EA. Unos socios que ahora han decidido presentarse a las elecciones por s-eparado, pero que se aliarán otra vez con Ibarretxe y el PNV en cuanto la oportunidad se presente.

Y ya nos están diciendo claramente que su pretensión no es buscar el acuerdo con los que tenemos un modelo de país diferente, sino la acumulación de fuerzas para ir al choque de trenes, al choque de soberanías. Y, con s-eguridad, eso no es lo que quiere la sociedad vasca.

Por lo tanto, en estos términos están planteadas las elecciones vascas: o más Ibarretxe para seguir en esa se-nda de “más de lo mismo” con más división. O dar a este país una oportunidad con un gobierno de cambio que ofrezca a la ciudadanía lo que ofrecemos los Socialistas, la búsqueda del consenso para formalizar colectivame-nte un triple pacto: un pacto por la Libertad y la Igualdad; un pacto para la convivencia, definiendo el futuro de éste país, poniendo al día nuestro Estatuto de autonomía. Y un pacto para superar la crisis económica que est-amos padeciendo.

1.- Pacto por la Libertad y la Igualdad.

Toda sociedad debe tener unos principios básicos compartidos, unos valores inspiradores de la actividad polític-a. Y en Euskadi nos urge aclarar y definir los principios inspiradores de la política.

Yo voy a expresarles los dos que me parecen más urgentes y necesarios: la libertad y la igualdad.

La Libertad: para tener un país sin miedo.

2.- Pacto por la convivencia, mediante la actualización del Estatuto.

Y por eso me he comprometido a llamar a todas las fuerzas políticas para recuperar el consenso y abordar una reforma estatutaria, si existe consenso para ello, que sirva, entre otras cosas, para lo siguiente:

1º. Para dejar claro, en una exposición de motivos, que no partimos de cero, sino de un Estatuto que nos ha a-portado progreso y modernidad y que deseamos mejorar en clave de más democracia, más libertad y mas der-echos de ciudadanía.

2º. Para asentar la ciudadanía como el principio y el fin de nuestro sistema de autogobierno y que la igualdad política y social, que excluye cualquier tipo de discriminación, debe figurar en el frontispicio de un Estatuto ren-ovado y con proyección de futuro.

3º. Para zanjar de forma definitiva los desacuerdos sobre competencias y establecer claramente las fórmulas p-ara la consecución definitiva de las transferencias que acordemos, así como para adaptar los mecanismos est-atutarios a las nuevas realidades políticas y sociales.

4º. Para poner nuestro estatuto al día y, entre otras cosas, buscar la fórmula, a través del consenso y la legal-idad, de hacer factible la consulta a la ciudadanía en aquellas materias que son de nuestra competencia. Zanja-ndo la discusión, interesada y mal planteada, por el Gobierno tripartito sobre nuestra capacidad de consulta.

5º. Para no ahorrar esfuerzos en la recuperación del pacto y en la actualización del compromiso estatutario. Ut-ilizando para ello los recursos extraordinarios que contienen la Constitución y el Estatuto en su referencia a los Derechos Históricos de los Territorios Forales.

Esta es una propuesta que nace de la convicción de que el Estatuto, como norma fundamental de Euskadi, no es un mero listado de transferencias, sino nuestro marco de autogobierno, nuestro ámbito de convivencia y el triple pacto entre vascos, territorios e instituciones y de estos con el estado.

Por eso es una propuesta de reforma estatutaria (que culmina en un referéndum confirmatorio) y que responde a las necesidades reales del país y no a los caprichos partidistas de nadie.

3.- Pacto para superar la crisis económica.

Y es a, todas luces evidente, que las necesidades reales de este país hoy pasan por superar los efectos de la c-risis económica.

Y paso brevemente (porque las hemos hecho públicas en otras ocasiones y con mayor extensión y detalle) a e-xponer las medidas que hemos planteado, sabiendo que la sociedad vasca tiene tres activos fundamentales p-ara salir de esta situación:

- la gran capacidad y dinamismo de nuestros trabajadores y de nuestra clase empresarial,

- la solvencia de un tejido industrial asentado, saneado y diversificado,

- y la capacidad financiera que pone en nuestras manos el Concierto Económico.

Pero, además, tengo radicalmente claro que la crisis no deben pagarla los que menos tienen. Y para ello hay q-ue reforzar los presupuestos de gasto social, aunque eso se traduzca en un déficit temporal en los recursos de nuestras instituciones.

Y ese refuerzo hay que hacerlo, fundamentalmente, a través de la creación de un fondo suplementario con el que atender y continuar mejorando la calidad de los servicios públicos: Sanidad, Educación y Asistencia Social, con especial atención a la Ley de Dependencia.

Porque el desarrollo de esta Ley ayudará, también, a crear un importante nicho de empleo para la atención de las personas dependientes.

En este escenario de Pacto cobran especial importancia nuestros Ayuntamientos, por lo que hemos propuesto crear un fondo presupuestario interinstitucional, que podría denominarse Udalekin, que asegure los ingresos de los municipios y su capacidad inversora.

Y esta colaboración interinstitucional también debe resultar de especial importancia en la puesta en marcha de un Plan de Vivienda que garantice, por un lado, la compra de terrenos y la construcción de Viviendas de Prote-cción Pública y, por otro, reduzca el riesgo de las entidades financieras en las hipotecas que concedan a los co-mpradores, facilitando así el acceso al crédito de estos últimos. Y que, al mismo tiempo, cree un fondo que p-ermita, transformando terrenos con usos para dotaciones de equipamientos, construir viviendas para alquiler.

En Euskadi, llevamos años funcionando en superávit, lo que hace que dispongamos de una cantidad de reman-entes nada desdeñables; llevamos años cancelando deuda y, por lo tanto, con una capacidad de endeudamie-nto enorme; años en los que el Gobierno Vasco no ha sido capaz de ejecutar su presupuesto de inversiones.

Por eso, ha llegado la hora de dar la vuelta a esta situación, utilizando todos nuestros recursos y potencialidad-es, poniéndolos al servicio de una política anticíclica que contrarreste, mediante estos y otros proyectos, los ef-ectos de la crisis.

Tengo plena confianza en la sociedad vasca como para estar seguro de que está en excelentes condiciones para ganar la apuesta y para superar cualquier reto.

No es una confianza ciega. Es una confianza informada. Nadie que dirija una gran empresa, y aquí hay muchos que lo hacen, (y muy bien por cierto), pondría su estrategia de renovación y crecimiento en manos de alguien que careciera de ambición y que no tuviera confianza en las posibilidades de la propia empresa, en alguien que la desacreditara en los mercados en que tuviera que competir.

Yo no he sido nunca catastrofista. El pesimismo no puede conducir más que al derrotismo. Y con derrotismo se tienen perdidos todos los retos antes incluso de llegar a afrontarlos.

Por eso, quiero concluir reafirmando mi profunda convicción de que los vascos tenemos todas las bazas que pr-ecisamos para ganar el futuro, y que tenemos que jugarlas con ambición y con trabajo continuo.

Yo tengo esa ambición y trabajaré sin desmayo por cumplirla. Me sobra el optimismo sobre los resultados que podemos alcanzar. Por eso pediré a la ciudadanía su confianza y estoy seguro de que Euskadi, como siempre, apostará por el futuro y se dará una oportunidad.

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3 comentarios

  1. domeka

    El “efecto Obama” lo tuvimos con Ibarretxe. Lo tuyo es un “efecto sucursal”.

  2. Si vamos, clarísimo, Ibarretxe genera una ilusión…..

    (desde hace 300 años)

  3. kaketxe

    En otros años utilizaron el efecto habrá que hacer las maletas dixit ibarra.

    Creo que esto fue en los tiempos de nicolás redondo, no lo tengo claro.

    Hubo otro un tal damborenea que también fue fino el tio.

    Ahora tenemos a Guerra con su famoso cepillado.

    que junto con patxi lopez que va a cumplir el estatuto, reclamar las transferencias pendientes, actualizar el concierto económico, que se ha dado cuenta de que nos da una gran capacidad económica.

    Se me olvidaba, quiere hacer un referendum, no una consulta (que es ilegal), pero solo quiere hacer su referendum, sobre un nuevo estatuto, que se hará solo si es el el lehendakari, jejejejeje.

    Me recuerda a una cita de aznar, en tiempos de redondo terreros, que decia si ganaba mayor oreja, cumpliria el estatuto, pero no ganó y aqui seguimos, con el chantaje permanente.

    Un saludo de un ciudadano ilusionado…..ja ja ja

    ETA EZ EUSKALHERRIA BAI

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