Ya estamos en Vitoria


Y a las 20.45 podréis seguir el acto de cierre de campaña en este mismo blog dando por finalizado también el maratón de hoy.

9 comentarios

  1. Suerte, y espero que ese cambio llegue pronto a Euskadi. Sobre todo, que entre todos hagáis lo indecible para que cese ya la violencia. Saludos

  2. LMC

    v
    >euskadi< PODEMOS¡¡¡¡
    ^

  3. javi

    euskadi berri bat behar dugu! Aupa Patxi!

  4. b v j

    Deseo por todas nuestras familias, que seas el próximo lehendakari. No cambies. Nos daremos un abrazo.

  5. francisco cabrera

    Patxi,me llamo paco de terrassa en barcelona,cuando seas nombrado lendakari de esa bendita tierra debes ser tal cual eres ahora,no cambies,recuerda esto no no que el tiempo no te cambie…el pueblo vasco te merece y tu mereces demostrarles de lo que eres capaz,un socislista catalan esta convencido de ello. agur.

  6. Patxi, te deseo la mejor de las suertes democráticas y que el deseo de cambio se haga realidad con tu candidatura el domingo que viene. Creo y espero que un aire fresco y limpio inunde las calles de cada provincia y de cada rincón de Presidencia, y que devuelvas a este viejo pueblo su dignidad -que la tiene, claro- pero que se la ponen en juego cada vez que en su nombre algunos Talibanes etarras o proetarras, hace un acto de intolerancia y de violencia, qe sólo consigue dolor y rabia.
    ¡Animo y…A GANAR!

  7. mperez

    Te deseo lo mejor. Contigo será posible la paz y la concordia en el Pais Vasco.

  8. Patxi, contigo a la cabeza, el próximo domingo los socialistas vamos a cargar con una gran responsabilidad porque el cambio será una realidad. No nos van a temblar las piernas. Estamos preparados. ¡Ánimo! Todo saldrá bien.

  9. Juan de Dios Villanueva

    Patxi López y Padul Juan de Dios Villanueva Roa (Artículo publicado en IDEAL, de Granada, el día 6 de Marzo de 2009)
    Mire usted por donde puede ocurrir que el próximo lehendakari vasco sea un asiduo visitante de Padul. Y es que la vida está llena de sorpresas. Resulta que este pueblo nuestro es uno de los puntos donde el tal vez futuro presidente suele venir a descansar. Al menos así ha sido hasta ahora. Y las cosas no han de cambiar, digo yo. En cualquier caso, parece que donde se avecinan cambios es en el País Vasco. El pasado viernes, los partidos cerraban la campaña electoral, los nacionalistas del PNV repartían pan, chorizo y vino en la plaza de Vitoria. Una enorme cola aguardaba su turno para recoger su alimento, sin aglomeraciones, uno detrás de otro. Los socialistas repartían rosas de tallo largo en una plaza cercana, y Patxi cerraba campaña saludando al personal, ya relajado. La campaña llegaba a su fin. A partir de ese instante sería el pueblo quien decidiera con su voto.
    El País Vasco es hermoso, pequeño, pero en él se aglutinan multitud de paisajes naturales y urbanos. Diríase que, al igual que en Granada, allí convergen todos los paisajes, y cada uno con su fuerza, con su historia, con su independencia de los demás. Este pueblo es enorme en corazón, enorme en tradición, enorme en cultura. Es un pueblo abierto y hospitalario, y si existe una duda de ello solo se precisa ver cuantas personas llegadas de fuera se quedaron allí, con el fruto de sus manos, pero también con opciones que en otros lugares no habrían encontrado. No obstante, con frecuencia lo que nos llega es la esencia de su propia tragedia, de las consecuencias de la tumoración que sufren, los vascos los primeros. Y son las consecuencias producidas por ese grupo de descerebrados que comen, se alimentan de sembrar la destrucción sin más ideología ya que la sangre y muerte. Y las gentes vascas lo saben, y viven su vida con esa guadaña sobre ellos, y están luchando para hacer que vaya desapareciendo, que la razón, que el futuro regrese a sus calles, a sus plazas, a sus vidas. Muchos son quienes aún están tras estos elementos incalificables, pero son inmensamente más quienes cada mañana se levantan, van a sus fábricas, suben las persianas de sus negocios, trabajan, acuden a sus colegios, pasean, generan riqueza, y buscan vivir en paz, respetando a los demás, deseando ser respetados. Ellos han votado este domingo, con las calles tranquilas, con la Concha repleta de niños, jóvenes y ancianos; con la ría penetrando en el monte; con la niebla y la lluvia humedeciendo los campos. Ahora toca la segunda parte; los resultados ya están ahí, es el momento de las apuestas decididas, valientes, que vengan a impulsar definitivamente un proyecto para un pueblo mucho más antiguo que aquellos que desde su enorme ignorancia se creen los amos del destino. Y Patxi, el visitante del Padul, tal vez sea el llamado a dirigir hacia nuevos puertos durante los próximos años a este pueblo que necesita ya sacudirse el lastre de quienes lo llevan hipotecando casi cincuenta años.

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