Elecciones tramposas, golpe institucional, acercamiento secreto al mundo de Batasuna… ¿Cuál será la próxima? Sólo han pasado ocho días desde el 1 de marzo y ya les hemos oído decir todo esto, y algunas cosas más, a los principales dirigentes del PNV, que aún tienen que aceptar que el próximo Gobierno Vasco será tan legítimo como todos los anteriores aunque el Lehendakari no sea de su partido y ellos estén en la oposición.
Me preocupa esta actitud, impropia de un partido de la trayectoria democrática del PNV. Impropia del partido de José Antonio Aguirre y Juan de Ajuriaguerra, del partido que, durante décadas, ha sido visto por buena parte de esta sociedad como la formación política de la centralidad, la moderación y la tranquilidad.
Hace unos días, el PNV nos trasladó una oferta de acuerdo que, en gran parte, parecía extraída de nuestro programa electoral. Hablaban del reconocimiento de la pluralidad del Euskadi, de instaurar una cultura política basada en el diálogo y la cooperación entre diferentes, de atender las prioridades de la sociedad, de llegar a diagnósticos compartidos para salir de la crisis y buscar la paz y la estabilidad política de Euskadi. Hasta reconocían que no basta con decir ‘ETA kanpora’, sino que hay que trabajar a fondo por la deslegitimación política de la violencia y avanzar en la cercanía y el acompañamiento a quienes la sufren.
La pregunta es: ¿si lo tienen tan claro, porque su política durante diez años han gobernado justo en sentido contrario?
El PNV intenta desvirtuar nuestra legítima aspiración a gobernar Euskadi presentándolo como un tema de ambiciones personales. Nada más lejos de la realidad. Los Socialistas creemos que ha llegado la hora del cambio a Euskadi, y estamos firmemente convencidos de que ese cambio sólo estará asegurado si nosotros estamos al frente del Gobierno Vasco. Además, más de 315.000 ciudadanos nos votaron después de que yo me comprometiera, personalmente, a no ser el vicelehendakari de nadie, y no pienso defraudarles.
Comparar el cambio y la alternancia de Gobierno con un golpe institucional, tal y como ha hecho el PNV, no es sólo un exceso verbal, sino una interpretación muy equivocada de nuestro sistema de autogobierno. Pasa por alto algo tan obvio como que nuestro sistema es una democracia parlamentaria, no una democracia presidencialista, y que, por tanto, el futuro Lehendakari será el que obtenga más respaldos en el Parlamento Vasco. Pero, además, el argumento del PNV es tramposo, ya que pasa por alto que él mismo gobierna las diputaciones de Gipuzkoa y Álava siendo segunda y tercera fuerza, respectivamente.
Por eso, si, finalmente, el PNV no obtiene los apoyos necesarios para gobernar, tendrá que aceptar que yo estaré totalmente legitimado para intentarlo. Y quiero preguntarles qué van a hacer si yo soy el nuevo Lehendakari: ¿Van a seguir, como han hecho estos días, poniendo sus intereses de partido por encima de los intereses del país o van a hacer una oposición responsable, como la que hemos hecho los Socialistas Vascos arrimando el hombro para que salgamos todos juntos de la crisis económica?
Quiero pedirle al PNV que aproveche esta ocasión para volver a la senda de la responsabilidad que muchos de sus dirigentes abandonaron hace diez años. Que digiera cuanto antes su posible salida del Gobierno, que deje de generar tensiones artificiales y peligrosas y que demuestre que ama tanto a Euskadi como dice, trabajando con responsabilidad por el futuro.
Que, en definitiva, nos demuestre con hechos que su recién estrenada apuesta por el acuerdo y el pacto entre diferentes es realmente sincera, que realmente han llegado al convencimiento de que eso es lo mejor para un país tan plural como el nuestro. Si lo creen de verdad, espero que sean consecuentes aunque el próximo Lehendakari no pertenezca a su partido.








Tengo 26 años, votante normalmente del PP y me ha gustado mucho la opinion de Patxi en su blog, totalmente de acuerdo con el…1saludo desde galicia
Escrito por astur83 el 9 de Marzo de 2009