Hoy la desgracia ha vuelto a aparecer en el Océano Índico. Como ya ocurriera con el “Playa de Bakio”, una tripulación de arrantzales vascos ha sido secuestrada en las costas de Somalia. En cuanto he tenido conocimiento del dramático suceso, he hablado con el gerente de la armadora para transmitirle toda la cercanía del Gobierno Vasco en estos momentos tan difíciles y ofrecerle nuestra ayuda en lo que sea necesario.
De igual modo, los máximos responsables del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca, con la consejera Pilar Unzalu a la cabeza, están ya en contacto permanente con el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, y así se mantendrán a lo largo del fin de semana, para tomar las medidas oportunas y tratar de acabar lo antes posible de acabar con esta trágica situación.
De momento, son pocas las noticias que tenemos, aunque parece que toda la tripulación se encuentra en buen estado. Quiero, en todo caso, aprovechar este espacio para expresar mi apoyo y solidaridad al equipo del “Alakrana”. Traslado también mi cariño y apoyo a los familiares y allegados de los secuestrados en estas horas tan difíciles.
Este nuevo ataque vivido en las aguas de Somalia evidencia los riesgos que corren nuestros arrantzales a la hora de ejercer su trabajo y vuelve a poner encima de la mesa la necesidad de aumentar la seguridad para que puedan desarrollar su labor con total normalidad.
El Gobierno Vasco comparte la preocupación con la que el conjunto del sector pesquero vasco vive esta realidad. Por ello, estamos decididos a poner todos los medios que estén a nuestro alcance para garantizar la seguridad de los atuneros vascos. Hasta entonces, mando desde la red el más fuerte de los abrazos a la tripulación del “Alakrana” y deseo que lleguen pronto a casa. Laster arte.








Los del Alakrana no necesitan ni cariño, ni abrazos, ni compasión, ni solidaridad ni apoyo. Necesitan a un comando del ejército equipado con armas largas en cada barco, pero a Chacón no le viene en gana, ni siendo los pescadores los que pongan el dinero que cueste llevar al comando en cuestión. Seguro que para meterse un bonito o un besugo entre pecho y espalda no tiene problema.
Escrito por Iñigo el 2 de Octubre de 2009