Supongo que estas cosas son las que hay que decir cuando fallece un amigo, pero creo que en el caso de José Manuel Fínez no hay expresión que se ajuste más a la realidad. Todos los que le conocimos hemos coincidido hoy en destacar su simpatía, su buen talante (su bonhomía, como ha dicho alguno), su coherencia ética y sus principios.
Su implicación, desde hace años, en Gesto por la Paz, Acción Solidaria o el movimiento de objeción de conciencia nos hablan de una persona con un sólido compromiso social; el mismo que le llevó a tomar partido, cuando llegó el momento, con el primer Gobierno socialista de Euskadi.
Hoy he pasado por la capilla ardiente y he podido estar con su mujer, Susana, sus hijos, Olatz y Aitor, y otros muchos familiares y amigos.
Hemos hablado de su fanfarronería habitual. Solía bromear con el hecho de que hubiésemos establecido el 25 de octubre, su cumpleaños, festivo en Euskadi y no he podido más que observar con orgullo a quien es recordado con una sonrisa en la boca por todos sus seres queridos.
Se ha ido un gran jurista, una mente brillante, de enorme vitalidad, conocedor de la Justicia y de sus desafíos. Un profesional de conducta intachable y con enorme capacidad de concitar acuerdos. Hemos perdido a buen viceconsejero, pero, sobre todo, a una gran persona.
Te echaremos de menos, Txema.


Goian bego. Envío desde aquí un fuerte abrazo a la familia.
Quiero compartir aquís dos bonitos textos que he leído hoy en torno a la figura de Fínez. El primero es el obituario de El País, escrito por Unai Morán
http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Jose/Manuel/Finez/viceconsejero/Justicia/Euskadi/elpepinec/20101016elpepinec_3/Tes
Y el otro es el post escrito por Imanol Zubero en su blog.
http://imanol-zubero.blogspot.com/2010/10/jose-manuel-finez.html
Me han parecido especialmente emotivos ambos.
Descanse en paz.
Una pena. Un abrazo a todos
Descanse en Paz.
Goian Bego.
Fínez tenía tantas simpatías en el mundillo que afirmar que se ha ido un gran hombre o que es una pérdida irreparable resulta manido, descolorido, sabe a poco. Sin embargo en este caso qué gran verdad es que desde los alumnos a los que dio clase, pasando por los abogados que veían por una vez una figura amable presidiendo la sala, hasta los compañeros que disfrutaban de su alegría y simpatía, y supongo que también los compañeros del gobierno que se han estado currando las reformas que vienen, tan necesarias por cierto, todos le vamos a echar en falta. Ha sido una faena.
Damas y caballeros: en señal de respeto al fallecido os ruego que en este hilo no se escriban los comentarios habituales de crítica feroz a la figura del Lehendakari López, ni todas esas reivindicaciones que se leen últimamente. Recordad que la muerte nos iguala a todos. Este debe ser un post para la reflexión, no para el debate ideológico.
Patxi, yo creo que eso no hay ni que pedirlo… el que utilice un hilo como este para hablar de otras cuestiones es simplemente un cafre que él mismo se retrataría…
Lo dicho… Goian Bego… y mis condolencias a sus familiares y amigos…
Amen
Suscribo.
Qué cara más dura tienes, Igandekoa…
Lo suscribo. Qué mal gusto.
Gracias, amigo.
Ya hemos dicho y establecido mediante acuerdo tácito que en este hilo de comentarios no debería haber lugar para las discusiones habituales. Asi que por favor, respeta la memoria del muerto y espera a la publicación del próximo post.
Pocas personas he conocido con capacidad de generar tantas simpatías y consensos. En el Departamento ha dejado un gran poso. Hizo un gran trabajo, estrechó fuertes lazos con el poder judicial, pero, lo que es más importante, creó un ambiente formidable de trabajo e hizo incontables amigos.
Hemos perdido a un buen viceconsejero, sí, pero, como dices, Lehendakari, hemos perdido sobre todo a un ser humano formidable.
Por seguir con la serie de textos en memoria de Fínez, os dejo el fantástico obituario publicado por un compañero de trabajo hoy en El País.
http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/memoria/Finez/elpepuespvas/20101019elpvas_5/Tes
Pues escribe muy bien ese compañero de trabajo tuyo. Es una pieza muy sobria y muy sentida.
Compañero mío no, del fallecido.