Contra la frustración

El Rey, siguiendo el mandato constitucional, ha firmado el Decreto de la disolución de las Cortes Generales, y yo, en calidad de Presidente del Congreso, lo he refrendado. En este Decreto, ya publicado en el BOE, se determina, además de la Disolución de las Cortes:

• La convocatoria de las Elecciones Generales para el 26 de Junio.
• Los Diputados, Diputadas y Senadores, Senadoras que corresponden a cada circunscripción. Habiendo, en este caso, una variación en relación a las anteriores Elecciones. Ya que la provincia de León pierde uno de sus representantes (pasando de 5 a 4) que gana la de Valencia (que pasa de 15 a 16).
• Se determina también que la duración de la campaña será de 15 días. Comenzando a las cero horas del viernes 10 de Junio y finalizando a las 24 horas del viernes 24.
• Y por último, se determina que la sesión constitutiva de las Cámaras que resulten de las Elecciones, será el 19 de Julio a las diez horas.

Es la primera vez que se produce este hecho en la época democrática. Porque no hemos sabido cumplir el mandato ciudadano de llegar a un acuerdo de mayoría suficiente para formar gobierno. Y espero que estos cuatro meses nos hayan servido para entender unas cuantas cosas.

Lo he dicho en muchas ocasiones: dialogar, negociar, pactar… pueden ser palabras viejas, pero son las fundamentales para estos nuevos tiempos. El diálogo, la negociación y el acuerdo son la base de la convivencia democrática y son el reconocimiento expreso de la pluralidad ideológica de una sociedad libre, de nuestra sociedad… y a los partidos corresponde gestionar esta pluralidad.

Y debiéramos entender (e incluso hacer pedagogía sobre ello) que el acuerdo, (el pacto), ni es ni debe suponer traición o renuncia a las propias posiciones, sino el reconocimiento del “otro”, como alguien igualmente legitimado para mantener posiciones discrepantes.

En un pacto se cede. No se puede imponer el cien por cien de lo que quiere uno, y se cede para buscar el camino posible para hacer lo que se necesita en cada momento, para resolver los problemas de la ciudadanía.

La esencia de la democracia es renunciar a entender la victoria propia, como la derrota definitiva del adversario político, es asumir la convivencia como un equilibrio en permanente cambio, (cruzado de acuerdos y discrepancias), encauzando la mayoría social de forma institucional.

Durante la transición, que conquistó la libertad democrática que hoy disfrutamos, los adversarios, incluso los enemigos políticos, fueron capaces de llegar a acuerdos institucionales sin traicionar sus propios principios.

Esta vez no ha podido ser. Y por eso, espero que todos hayamos aprendido la lección y el siguiente Congreso llegue a un acuerdo suficiente lo antes posible.

De todas formas, en este tiempo, también hemos podido ver la fortaleza de las instituciones democráticas y del sistema democrático. Y también, en este aspecto hemos aprendido; hemos visto cosas que se pueden mejorar y seguramente en el futuro será conveniente hacer algunas reformas. Por ejemplo, para acortar estos largos meses de inacción; los largos plazos de campañas y precampañas en estos casos excepcionales, así como sus costes…como creo que nos demanda la ciudadanía

Pero, fundamentalmente, el entramado constitucional e institucional ha aguantado y funcionado dentro de la legalidad. Y ahora dando solución (con nuevas elecciones), a la imposibilidad de formar un gobierno.

Yo entendiendo que haya ciudadanos y ciudadanas, enfadados y frustrados con sus representantes. Pero me gustaría pedirles a todos y a todas, de cualquier signo político, que no se resignen a la frustración.

Una persona un voto, es la esencia del poder de la representación democrática. Es un derecho conquistado con muchas luchas, pero es también una obligación ciudadana para mantener una sociedad de ciudadanos y ciudadanas libres.

Por eso, éste llamamiento a todas las personas, tengan las ideas que tengan, para que no renuncien a su poder político. Que no renuncien a expresar con su voto las ideas y principios políticos que tenga cada uno y cada una.

El voto nos iguala a todos. Ningún voto vale más que otro voto y es el poder de la gente que no tiene poder. Y a partir de estos momentos está en manos de la ciudadanía decidir el futuro político de España… Dejar en manos de personas libres la decisión es siempre lo más seguro.

2017-01-15T11:22:32+00:00 04/05/2016|Blog|1 Comment

One Comment

  1. Jordi 28/05/2016 at 14:32 - Reply

    Con la firma de ese Decreto de disolución de las Cortes Generales y apertura de una nueva consulta electoral por parte del Rey y su refrendo, Patxi, ha refrendado usted (sin explícitarlo) el FRACASO de todos los electos el pasado 20 D, usted incluido, aunque no todos con la misma responsabilidad en ese fiasco.
    El más claro, más leal y más sincero con la ciudadanía y con las instituciones ha sido, para mi, el hoy Presidente en funciones, Mariano Rajoy, al reconocerle al Rey que carecía de los apoyos necesarios para ser investido y declinar el ofrecimiento del Jefe del Estado.
    Fue una decisión clara, leal y que aplaudí y aplaudo la del Sr. Rajoy. Negarse a participar en unas sesiones de “vapuleo anunciado”, no de debate sobre un programa de gobierno merece mi aprobación.
    Y ni el PSOE dirigido por el sonriente, impaciente e impredecible Pedro Sánchez, ni Podemos con su amalgama de confluencias, ni C’s con sus meritorios pero escasos 40 escaños han logrado dar a España un nuevo Presidente del Gobierno con un programa creíble para una legislatura.

    Por todo ello encuentro más que justificada la petición puesta en circulación y desatendida hasta ahora para que todos los electos del pasado 20 D, devuelvan a las arcas públicas los 2/3, por lo menos, de todas las retribuciones percibidas desde su toma de posesión.

    Y otra cosa, vea la manera de que en la próxima toma de posesión de nuestros Senadores y Diputados, lo hagan ciñendose a la fórmula preceptiva para jurar o prometer, SIN MÁS AÑADIDOS, SIN MÁS FLORITURAS, SIN MÁS MATIZACIONES y si no RESPETAN el ritual, que no queden investidos en el cargo, dándoles una sola nueva oportunidad de que tomen posesión antes de que decaiga su elección.
    Ya vale de teatro con la ceremonia de la toma de posesión. No hay “libertad de expresión” que reivindicar en ese acto, o se acata el procedimiento o no toma posesión.
    El “choteo” que viene produciendose en las tomas de posesión de nuestros electos es de antología y causa sonrojo.

    Haga algo positivo también en este asunto, por favor.

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