1. Punto de partida
Corren aires nuevos en Euskadi. Aires de regeneración en la sociedad, la cultura y la política. Pese a las presencias del pasado que siguen lastrando nuestro día a día, son numerosos los aspectos que están experimentando cambios en esta realidad que compartimos. Está cambiando, entre otras cosas, la manera de concebir la cuestión lingüística en el País Vasco, al tiempo que se percibe la necesidad de proponer nuevas fórmulas para alcanzar una convivencia armónica y productiva entre el euskera y el castellano. Por ello, y bajo la denominación de “El euskera en libertad”, pretendemos alentar e impulsar un cauce de expresión crítico, plural, democrático e integrador que aglutine a todas aquellas personas que tienen una visión moderna y abierta de la cultura en euskera.
Demasiadas veces hemos soportado un clima de usos politizados y abusos políticos de las lenguas en las que se expresa la sociedad vasca. Frente a esta situación, defendemos una política euskaltzale libre de fundamentos identitarios o historicistas, anclada en el carácter bilingüe de la sociedad vasca actual y comprometida, en consecuencia, con un bilingüismo basado en el acuerdo. A este respecto, proponemos que el acceso al empleo público refleje el carácter plural y bilingüe de la sociedad vasca sin que la cuestión lingüística influya de modo determinante en las opciones personales de los ciudadanos vascos. Consideramos necesaria una reflexión general para lograr un nuevo acuerdo sobre la política lingüística que permita una convivencia libre entre los hablantes de los dos idiomas. De hecho, creemos que la vía para la consolidación de una cultura en euskera moderna y alejada de sectarismos ideológicos pasa por medidas y actuaciones nuevas, que en el caso específico del uso de la lengua han de estar relacionadas con la promoción y el fomento verdaderamente eficaces, nunca con políticas de carácter impositivo que conlleven el arrinconamiento de los ciudadanos vascos que se expresan únicamente en castellano.
2. Perspectivas
La sociedad vasca está preparada, tras varios decenios de recorrido democrático, para el cambio y la alternancia en el gobierno. Es el momento de articular una alternativa de gestión política en Euskadi que propicie, entre otras cosas, un cambio de rumbo firme en la forma y el fondo de entender la política cultural. Para materializar un cambio efectivo de modelo cultural es imprescindible un cambio en el Gobierno Vasco.
Ante esa perspectiva, quienes abogamos por una nueva política para el euskera buscamos proporcionar un punto de encuentro para aquellas personas que creen necesario dar un nuevo rumbo a las políticas cultural y lingüística que sirva para liberarlas de visiones partidistas y sectarias, cuando no claramente discriminatorias.
En la Comunidad Autónoma Vasca se hablan dos lenguas, aunque sólo una de ellas es común. Ambas tienen que ser consideradas como un patrimonio social y cultural que debe contar con la protección y el fomento de las instituciones públicas. Ni el euskera ni el castellano pueden ser marginados por parte de quien tiene la responsabilidad de gobernar. Consideramos, por ello, que es prioritario poner las lenguas al servicio de los ciudadanos, y no al revés. La acción pública en materia lingüística no ha de estar basada en los criterios de sólo una parte de la sociedad vasca, sino que debe orientarse hacia un modelo más libre, que sea respetuoso con la realidad lingüística de la ciudadanía vasca y que favorezca la cohesión social. Tenemos el pleno convencimiento de que la salud actual del euskera y el futuro de su uso están estrechamente vinculados a una política adecuada de promoción que, entre otras cosas, haga del aprendizaje del euskera una actividad accesible y atractiva.
Es igualmente indispensable disociar la noción de euskaltzale de los contenidos que tradicionalmente le han sido adjudicados desde una visión abertzale o nacionalista. El cultivo y el estudio del euskera no están ligados por naturaleza a una ideología determinada, como pone de manifiesto el variado perfil político de quienes se han dedicado y se dedican a esas tareas.
Y por encima de todos estos objetivos, y más allá del factor estrictamente lingüístico, está la tarea urgente y primordial de fomentar una cultura en euskera plenamente democrática, libre de cualquier atisbo de complacencia, tolerancia o proximidad intelectual con los presupuestos ideológicos y los fines totalitarios de ETA y su entorno, algo que ha sido, por otra parte, causa de la desafección de muchas personas hacia el euskera y la cultura vasca.
3. Propuestas








Creo que va usted por el buen camino. Muy buen camino.
Un saludo.
Escrito por Juan el 3 de Octubre de 2008