Amigos

La rivalidad entre los chavales de Coscojales y La Ranche acabó convirtiéndose en una amistad que hoy todavía perdura. En el camino se fraguó un grupo de danzas vascas, el “Berriztasuna”, que nos permitió bucear en el folklore, pasárnoslo bien y no sólo recorrer prácticamente toda Euskadi sino numerosos rincones de España.

Esta aventura duró más de 15 años y de ella conservo mi amor por la danza y el folklore euskaldun.

Una de las constantes en mi vida han sido mis amigos, mi cuadrilla, tan plural y diversa como es este país, con diversos sentimientos identitarios pero con un nexo común: el respeto a las ideas y a la diferencia.

Recuerdo como, en los primeros meses de democracia, fuimos con la cuadrilla a tomar la sede que había sido del Frente de Juventudes (OJE) y devolvérsela a los nacionalistas, pues había sido el Batzoki incautado durante la guerra, o como mis amigos me ayudaron a pegar los carteles de Felipe González porque lo importante no era lo que nos separaba sino la libertad recién conquistada.